
Con la inauguración del Mundial de Futbol 2026 ha sucedido uno de los momentos cúspide de atención internacional hacia México en esta coyuntura, no fue sencillo pero se salió adelante. El resultado del partido contra Sudáfrica dio aliento a la afición mexicana que explotó de alegría abarrotando Paseo de la Reforma, esa imagen del Ángel de la Independencia colmado de aficionados celebrando el triunfo de la selección nacional ha quedado grabada en la historia.
El reto de la anfitrionía mexicana se está cumpliendo, las tres ciudades sede están haciéndolo también no sin evidenciar falencias y complicaciones: las obras sin concluir a tiempo en la CDMX, el ocultamiento de los barrios populares en Monterrey y los estadios vacíos en Guadalajara. De la misma manera no han faltado las críticas internacionales a la FIFA: los exorbitantes precios de los boletos, así como el intento de cancelación de preguntas y respuestas en español en sus conferencias de prensa.
Mientras el evento inaugural sucedía al interior del Estadio Azteca (nunca nadie le llamará “Banorte” ni mucho menos “Estadio Ciudad de México”), a las afueras y en distintos puntos de la ciudad sucedían protestas por distintas causas, familiares buscando a personas desaparecidas, docentes de la CNTE, campesinos, jubilados y pensionados, etc. Además, la oposición mexicana buscó capitalizar políticamente repartiendo pañuelos blancos en el estadio y en los Fan Fest de la FIFA con las indicaciones de ser agitados en forma de protesta contra el gobierno de morena, la realidad es que no consiguieron la foto que querían.
Este momento tan peculiar responde a la notoriedad que adquiere a nivel internacional, mil doscientos millones de personas vieron en vivo el arranque del evento deportivo y muchos actores querías ser vistos y atendidos. La derecha mexicana cayó en su propia trampa, durante años han acusado a los gobiernos de la 4T de construir una “dictadura”, también criticaron los precios de los boletos que establece la FIFA, cada paso que da Claudia Sheinbaum es acosado por comentaristas y opositores que nada les place.
Vale la pena mencionar dos ejemplos conspicuos, el día de la inauguración Salinas Pliego utilizó 2 minutos con 56 segundos de transmisión estelar para que un empleado suyo le hiciera una entrevista simplona, dio un mensaje taimado y pseudo crítico que solamente su tribuna entendió, el empresario de ultraderecha decidió utilizar ese tiempo aire para invertir en su imagen personal, esa inversión podría alcanzar los 60 millones de pesos considerando que es fue horario Prime AAA. Dicha inversión quizá fue poco redituable pues lo que se convirtió desde hace días en tendencia nacional sobre el empresario es el nuevo apodo que se le ha puesto por su entreguismo a los intereses de Donald Trump y que aficionados le echaron en cara al ingresar al estadio.
Por su parte, Xóchitl Gálvez, excandidata presidencial del PAN, fue acusada de incongruente por haber criticado duramente el costo de los boletos y haber terminado asistiendo contenta al evento inaugural como si nada pasara. En realidad, la crema y nata de la oposición mexicana estuvo presente: Alito Moreno y 6 integrantes de su familia, el gobernador regio Samuel García, el gobernador tapatío Pablo Lemus, Santiago Taboada, excandidato panista en la CDMX, la ineficiente alcaldesa Rojo de la Vega, Enrique Vargas, senador panista, Salomón Chertorivski, militante de MC, José Antonio Meade, excandidato presidencial del PRI y Alfredo del Mazo, exgobernador mexiquense.
Está bien rara esta supuesta “dictadura de la 4T” en la que la cúpula de la oposición celebra en persona de la inauguración del mundial de futbol, hace alarde de los recursos con los que cuenta y ocupa concesiones y canales de televisión propios para hacerse publicidad, y en la que al mismo tiempo sectores de distinta índole se manifiestan libremente con y sin violencia en las inmediaciones del estadio. El huracán no ha terminado, pero uno de los momentos más álgidos se atravesó con éxito a pesar de todo.






