Adictos al celular

Por: Oscar Vázquez Chávez @OscarVazquezCh

Las generaciones más jóvenes nacieron en un mundo hiper conectado a través del internet, los dispositivos móviles y las redes sociales, además del subsecuente desarrollo de la inteligencia artificial que tiene otras muchas funciones más, la realidad es que el uso de este tipo de elementos es cotidiano para un importante sector de la población, esto tiene diversos efectos en los más jóvenes y también en los más viejos, y entre ambos sectores poblacionales, pero también con un sesgo de clase social, se abre la llamada brecha digital entre quienes están más habituados al uso de este tipo de tecnologías y quienes no saben usarles.

En recientes tiempos se ha profundizado con investigaciones académicas sobre los efectos que tiene uso extendido de las redes sociales, se ha descubierto que el diseño de dichas aplicaciones y los algoritmos a partir de los cuales funcionan utilizan lógicas que inducen a la dependencia, así es, las personas nos podemos hacer adictas a las redes sociales, dan pauta a que nos mantengamos horas y horas observando cosas que “nos gustan” de tal manera que provocan picos de dopamina que provocan que no deseemos dejar de observarlas, esto a largo plazo puede provocar que las experiencias cotidianas dejen de ser placenteras pues el umbral del placer de nuestro cerebro se ha ampliado.

De la misma manera se ha descubierto que el uso extenso de redes sociales en el scrolling infinito tiene consecuencias en la capacidad neuronal para mantener atención en algo, requerimos impulsos cada vez mayores y rápidos para llamar nuestra atención, también dificulta nuestro proceso mental para la toma de decisiones y el control de impulsos. De la misma manera se tienen consecuencias en el desarrollo de ansiedad y cansancio mental excesivo a la hora de desarrollar conocimientos o tareas más complejas.

Antes de continuar mencionando las consecuencias de un uso excesivo de las redes sociales es necesario recordar que dichas plataformas son propiedad de empresas multinacionales que difícilmente asumen responsabilidad ante dichas consecuencias, muy por el contrario, los algoritmos que rigen su funcionamiento están diseñados para garantizar que los usuarios nos mantengamos la mayor cantidad de tiempo posible clavados en las pantallas, interesados en el siguiente video y en el siguiente y en el siguiente, hasta el infinito. ¿los dueños de dichas empresas no saben lo que provocan? Claro que lo saben, pero no les resulta importante, lo que les resulta trascedente es incrementar sus ganancias a partir de los contenidos pagados.

Consecuencias como la fragmentación del sueño, la mayor exigencia de los músculos del cuello, el desarrollo de ojo seco y la consecuente fatiga visual, y hasta el desarrollo del síndrome del túnel carpiano, han provocado que se abra el debate público sobre la regulación del uso de las redes sociales en menores de edad pues en edades tempranas las consecuencias de las que hemos hablado se profundizan e incluso incluyen la interrupción o entorpecimiento de procesos de desarrollo neuronal.

Dicha discusión llega a considerar la prohibición del uso de dispositivos móviles en infancias y juventudes en entornos escolares, de tal manera que se favorezca la atención a las actividades que desarrollan y cortar, por lo menos en dichos momentos, el uso extenso de redes sociales. Una perspectiva importante que es necesario considerar es que sobre todo las personas más jóvenes también utilizan dichos dispositivos con objetivos de acceso a información, no solamente para acceder a redes sociales, argumentando que los dispositivos móviles no son el problema, sino que su mal uso es el que tiene muchas consecuencias que pueden ser muy graves a largo plazo.

Los tiempos han cambiado, la tecnología ha seguido en desarrollo y las formas de acceder a información se ha diversificado, en la realidad contemporánea considero importante buscar que se tomen medidas que ayuden a guardar equilibrios y generar hábitos positivos en su uso, las infancias y juventudes no requieren prohibiciones a secas, requieren orientación e información sobre alfabetización digital, no se trata solamente de limitar el tiempo de uso sino de racionalizar el mismo de tal manera que el accesorio no se coma al usuario, las escuelas y las familias son espacios adecuados donde se debe tener dicha prioridad en perspectiva de salvaguardar el bienestar de todas y todos.

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