
Pienso que, salvo puntuales excepciones, la programación de la televisora del Ajusco se ha caracterizado por su bajísima calidad desde que tengo memoria, programas que echan mano del morbo para incrementar su público y que denotan una inversión mínima para incrementar inescrupulosamente las ganancias de la empresa, esa es la forma de pensar de su dueño, mismo que ha tomado un mayor protagonismo, permitiendo conocer de mejor manera su visión conservadora y retrógrada.
Es necesario recordar el origen de TV Azteca, dicha televisora fue comprada por Ricardo Salinas Pliego al gobierno de Salinas de Gortari en 1993 a partir de un oscuro préstamo de casi 30 millones de dólares por parte de Raúl Salinas de Gortari, hermano incómodo del presidente, fueron los tiempos en los que se vendieron más de mil empresas del Estado mexicano a privados, acción que cumplió con los dictados del dogma neoliberal que terminó por fracasar, pero además de privatizadores, los gobiernos neoliberales (1982-2018) se caracterizaron por las redes de corrupción y amiguismo a través de las cuales se favoreció la gran acumulación de fortunas en unas cuantas familias privilegiadas y cómplices de dicho desmantelamiento.
Salinas Pliego siempre ha sido lo que es, un conservador que nació en cuna de oro y que tiene como mantra la tristemente famosa frase que tanta discusión provoca “El pobre es pobre porque quiere”, se podrá pensar que exagero pero les invito a que escuchen el discurso del empresario y verán que me quedo corto, el señor es famoso por los malos tratos a las y los trabajadores de sus empresas, por los excesos que se autoriza para priorizar sus ganancias y por los permanentes insultos machistas y discriminadores contra quien no piensa como él.
Rumbo a la elección de 2018 decidió posicionarse a favor de AMLO, en sus cálculos era lo más conveniente para sus intereses económicos, me queda claro que pensó que varios temas que enarbolaba el candidato tabasqueño no llegarían a la realidad cuando se convirtiera en presidente, evidentemente se equivocó en la apuesta, comenzó su molestia porque el gobierno de Andrés Manuel López Obrador construyó el Banco del Bienestar, su propia herramienta de dispersión de los programas sociales, dejando de lado a Banco Azteca, hoy el empresario repela hasta el cansancio por dichos programas que en un primer momento se distribuyeron por su banco.
La molestia de Salinas Pliego se incrementó a rabiar cuando ni López Obrador ni Claudia Sheinbaum metieron las manos desde la presidencia para impedir que el SAT siguiera adelante en la ruta jurídica para cobrarle la millonada de impuestos que debía desde 2008, estamos hablando de una cifra obscena que asciende a 51 mil millones de pesos, mismos que tendrá que pagar porque la justicia no le protegió más como pasó por casi 20 años, amparo tras amparo, echando mano de mañas leguleyas fue flotando con su deuda, situación que terminó definitivamente con el fallo en su contra por parte de la Suprema Corte en noviembre de 2025.
Lo anterior explica claramente la cascada de mentiras y ataques que lanza desde su televisora en contra de todo lo que huela a la Cuarta Transformación, dedica horas y horas diarias con información falsa o tergiversada para minar a los gobiernos que no le gustan porque le cortaron los privilegios que los neoliberales le regalaron, su televisora cuenta con 4 canales que se transmiten en más de 300 estaciones locales, cuenta con las respectivas concesiones públicas del espectro radioeléctrico y aún así acusa de “censura” por parte del gobierno de Claudia Sheinbaum, dicha acusación cae en el absurdo de principio a fin, ¿cómo podría haber censura cuando sus empleadxs dicen mentira tras mentira, ataque tras ataque, a través de cuatro concesiones públicas con impacto nacional? La opinión de la Presidenta Sheinbaum es válida y sensata, mejor no veamos TV Azteca, no le hagamos el caldo gordo al señor Salinas Pliego.






