¿México con J?

Por: Oscar Vázquez Chávez @OscarVazquezCh

En política es importante aprender a distinguir entre la diversidad de posiciones que implica la derecha ideológica, y aunque coincido con Arnaldo Córdova cuando dijo “No tengo riñón para estar en el centro y menos en la derecha…”, con los años participando en política y un mínimo conocimiento de nuestra historia pienso que suelo reconocer a la derecha por sus hechos y discursos.

En recientes días arribó a México Isabel Díaz Ayuso, Presidenta de la Comunidad de Madrid, integrante de la corriente más retardataria del Partido Popular español, fue invitada y arropada por el PAN y por Alessandra Rojo de la Vega, Alcaldesa en Cuauhtémoc. La pertinencia que podría haber tenido su visita se esfumó cuando su agenda se ocupó de la defensa del viejo discurso racista y colonialista que trata de reivindicar a Hernán Cortés como un “pro hombre”, casi “originario de la mexicanidad”, y que retoma el papel que tuvo  Malintzi en aquellos momentos iniciales de la invasión española, que si bien es cierto ha sido discutido de nuevo recientemente, el abordaje que hacen imagina lo que han llamado “el encuentro de dos mundos” como un momento amable y épico que olvida el origen y actitud del conquistador Cortés y sus voraces acompañantes.

Pero detengámonos un momento en algunas preguntas que resultan necesarias ¿Por qué Rojo de la Vega recibe a Díaz Ayuso? ¿Qué hace una alcaldesa atendiendo dicha agenda conservadora? ¿De qué manera beneficia dicha relación a Cuauhtémoc? La titular de Cuauhtémoc se ha parapetado en la pose facilona diciendo que “no soy de derecha ni de izquierda” pero su posicionamiento junto a Ayuso le vincula con la posición en contra de la interrupción legal del embarazo, contraria también a la construcción de la justicia social e incluso en contra del ejercicio efectivo de los derechos laborales.

La visita de Díaz Ayuso continúa describiendo el conservadurismo que Rojo de la Vega trata de esconder con una pañoleta morada en el puño, pretender que la reivindicación de un conquistador, colonialista, responsable de masacres y saqueos, le sume en su supuesto “progresismo” es ingenuo o perverso, la verdad es que se engaña a sí misma porque el desgaste de su gobierno que se identifica en el territorio demuestra que muchas y muchos vecinos ya se cansaron de un gobierno de simulación.

Y como la derecha más conservadora suele hacer, Díaz Ayuso y sus asesores de comunicación política decidieron provocar faltándonos al respeto con la insistencia de escribir el nombre de nuestro país con J, se atrevió a decir que así se debería de escribir incluso en comunicaciones oficiales. El atrevimiento de visitar un lugar y decirles a sus habitantes cómo deben llamarle o escribir su nombre es suficiente grosería para reconocer a esa derecha virulenta, que viste de traje muy elegante y caro pero que se comporta pendenciera y altanera.

Rojo de la Vega y Díaz Ayuso buscaron “jalarse” mutuamente a la agenda mediática, mientras el acceso a la vivienda para las y los madrileños es cada vez más dificultoso y los servicios urbanos y la recolección de basura siguen abandonados en la Cuauhtémoc, ¿intercambio cultural? ¿convenios comerciales? ¿intercambio de soluciones urbanas? Nada de eso, la agenda de las derechistas es la suya, no la de las necesidades de sus gobernadxs, lo que les quita el sueño es el siguiente puesto que anhelan ocupar, el siguiente negocio que quieren hacer a costillas de la ciudadanía.

México se escribe y se seguirá escribiendo con X, Díaz Ayuso y sus alegatos pseudo letrados están anquilosados y serán rechazados mientras mantenga la actitud colonial y paternalista de tratar de decirnos qué hacer y qué pensar, las diversas manifestaciones en su contra y la precipitada cancelación de actividades de su gira demuestran nuevamente que el proyecto conservador tiene cada día más rechazo en la mayor parte de la población.

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