Cúpulas partidistas en resistencia.

Por: Oscar Vázquez Chávez @OscarVazquezCh

Es mucho lo que se juega con la aprobación de la reforma electoral, las cúpulas partidistas y los grupos de poder enquistados en el sistema político mexicano ven en riesgo su bonanza y permanencia. Escucho y leo opinadores (periodistas, analistas y pseudo representantes) que minimizan los impactos en la conformación de la representación popular de los dos nuevos métodos de inclusión de las minorías electorales en la representación institucional: las primeras minorías y las listas abiertas. Trataré de exponer lo que considero más trascendental de la propuesta de la presidenta Sheinbaum al respecto y las razones por las que identifico que surgen las resistencias a lo propuesto.

El primer método, el de inclusión de los mejores segundos lugares, es rechazado sin análisis real. A partir de este método entrarán las segundas personas más votadas en las 300 contiendas distritales y se respalda su representatividad y legitimidad por el voto de las y los ciudadanos, de hecho, en muchos casos de los 100 espacios que se consideran para este método se va a elegir a candidaturas propuestas por partidos opositores al mayoritario.

El segundo método, el de listas abiertas, es una estocada que han recibido directamente los viejos (y no tan viejos) dirigentes cupulares de los partidos y los cacicazgos que por generaciones han mantenido el control de sectores, regiones, gobiernos, etc. Su resistencia tiene sentido, las listas abiertas dan la posibilidad de evidenciar y castigar las planillas plagadas de cuotas y cuates o de premiar las que incluyan liderazgos sociales, sectoriales y políticos reales, legítimos y validados en el compromiso con sus proyectos.

El rechazo en la cámara de diputados de la propuesta presidencial de la reforma electoral sí tendrá impacto político, minimizarlo sería un error basado en un desprecio de los criterios que el pueblo tiene hoy para decidir su voto. La gente no es tonta, sabrá entender esto como las “patadas de ahogado” de una generación y sus formas caducas. El patrimonialismo en la política es rechazado ampliamente por la población, subestimar a la gente podría ocasionarles un tropezón con su propio miedo.

El otro elemento que provoca resistencias es la reducción de 25% de los recursos dedicados a las campañas, los partidos y las estructuras electorales, lo que implica un ahorro de aproximadamente 15 mil millones de pesos, dinero que ya no llegará para aceitar altas burocracias que han convertido a las elecciones en su negocio. No es poco y también con ello ven un riesgo real de debilitarse en términos financieros.

El gran reto en este escenario, ante la inevitable distinción política que con la creciente y constante discusión cotidiana está generando el pueblo, es que el proyecto de la cuarta transformación se logre mantener avanzando compacto en las coyunturas cercanas y rumbo al 2030, los partidos aliados de Morena han declarado una coincidencia parcial con la propuesta de reforma electoral, veremos qué sí se aprueba y hasta dónde quieren ceder.

Tanto los nuevos métodos de conformación de los espacios de representación federal como la reducción de recursos dedicados a partidos y campañas son planteamientos que la población valida ampliamente, son demandas que hemos escuchado desde hace décadas y la presidenta las respalda: representación popular real y relevo generacional. Resulta absurdo suponer que rechazarlas públicamente podría granjear simpatías serias y analíticas, el pueblo está atento y tomará nota para las próximas decisiones frente a las urnas.

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