
El pasado 26 de agosto se definió al Coordinador de los Comités de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Querétaro. Como ustedes saben, me registré como aspirante y pedí licencia como diputado federal para participar en este proceso intenso de defensa de la Cuarta Transformación y de la soberanía nacional.
Cumplimos en todo momento con las bases y se integró un equipo maravilloso con grandes queretanas y queretanos, que ofrecieron su tiempo de manera voluntaria para la construcción de un proyecto, y con quienes recorrimos todo el estado, realizamos asambleas informativas y saludamos a miles de personas.
El ganador de este proceso fue Santiago Nieto, a quien no me duele felicitar y lo hago sin regateo, ganó en buena lid y es de caballeros reconocerlo. Este ejercicio fue intenso pero respetuoso y sin agravios, salvo las permanentes almas mezquinas, ruidosas pero intrascendentes.
Con la designación del Coordinador y la presencia de todas y todos los aspirantes, hoy inicia una nueva etapa en la que Morena se presenta unido frente a los retos futuros, sobre todo porque la base de la izquierda es que uno pertenece a un proyecto más grande que uno mismo.
Agradezco de corazón los mensajes cariñosos, cercanos y sinceros de quienes nos acompañaron en este proceso y tuvieron fe en el proyecto. A todos ellos les comparto que no hay dolor en no haber logrado el objetivo; al revés, hay honor y alegría en haber participado digna y eficazmente, y que todo el que compite puede ganar o perder.
Reconocer los resultados es parte de la democracia, especialmente cuando tuvimos un ejercicio impecable, con reglas claras, piso parejo y una conducción intachable por parte de la Presidenta Nacional de Morena, Ariadna Montiel, y la Presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones, Citlalli Hernández.
Hoy veo con esperanza un partido unido con un proyecto, con una posibilidad de hacer algo grandioso: sacar al conservadurismo de Querétaro. Lo que sigue ahora es apoyar a las mejores fórmulas para diputaciones locales, federales y ayuntamientos. Solo con un acuerdo político amplio, incluyente, maduro y sincero se podrá consolidar la transformación en Querétaro. ¿Esto significa el fin del sueño queretano? De ninguna manera, es un paso más para lograrlo; y cómo señalo Mandela “no me juzguen por mis éxitos; júzguenme por cuántas veces caí y volví a levantarme.”





