
Hace unas semanas salió un artículo en The Atlantic titulado “The end of reading”, el que plantea que estamos entrando en una era posliteraria: la gente lee menos, enfrenta textos más breves y simples y tiene mayores dificultades para sostener la atención sobre una idea larga.
Esta decadencia de la lectura no es nueva. Por ejemplo, la Biblioteca de Alejandría no desapareció por un incendio, se fue olvidando y deteriorando gradualmente, hasta que finalmente desapareció luego de una larga decadencia.
Esta realidad no es ajena a nuestro país. En México el 70% de la población lee al menos un libro al año, pero el otro 30% no lee nada por falta de interés, motivación o gusto por la lectura. Además, 83 millones de mexicanos declararon leer en redes sociales y, de estos, un porcentaje importante no lee nada más.
La esperanza parece que está en los jóvenes; toda vez que el 89% lee algo. Sin embargo el dato se contrapone con la prueba PISA, la cual nos da una luz importante: leer no significa comprender. Más de la mitad de estudiantes mexicanos no pasaron el mínimo de la competencia lectora, frente a 74% en promedio entre los países de la OCDE.
Además solo 1 de cada 100 estudiantes mexicanos llegó a los niveles superiores de comprensión lectora, que es cuando el lector puede enfrentarse a textos extensos, comprender ideas abstractas y distinguir hechos de opiniones.
A esto se suma la inteligencia artificial, que cada vez facilita más todo para nuestros estudiantes y se suele invocar como el argumento final para dejar de leer.
Para ejemplificar esto, los lectores que tengan la edad suficiente recordarán cuántos libros leímos durante la licenciatura o posgrados; hoy es prácticamente imposible hacer que lean libros completos en maestría y doctorado.
Y otro ejemplo doloroso pero claro es que aquellos que compartimos la noble labor de la docencia, sabemos que los alumnos hoy ya no leen “100 años de soledad”, “Don Quijote de la Mancha”, “La Odisea”, “Ulises” de James Joyce o “En busca del tiempo perdido” de Proust. Estamos perdiendo la capacidad de entender y comprender los mayores tesoros de la humanidad.






