
En los últimos días se ha hablado mucho de la Nueva Escuela Mexicana (NEM) y creo que es importante hacer una recapitulación y recordar de dónde venimos y dónde estamos hoy.
La realidad es que la NEM surge como una respuesta a la educación neoliberal que era excluyente, que estaba basada en modelos pedagógicos extranjeros. Frente a ello, el presidente López Obrador creó este concepto e instruyó entonces, en el gobierno de transición, al licenciado Esteban Moctezuma para que empezara a desarrollar este proyecto. Durante esos meses se realizaron foros en todo el país que fueron la base de lo que hoy es la NEM.
La Nueva Escuela Mexicana es la forma de enseñar a partir de lo que somos, de lo que aspiramos a ser, de lo que nos pertenece y a lo que pertenecemos. Sus inicios se dieron con el secretario Esteban Moctezuma, a través de cambios jurídicos muy importantes como la reforma a la Constitución y a las leyes secundarias, pero también con una reivindicación de las luchas magisteriales y un nuevo régimen laboral más justo, más equitativo y, sobre todo, no punitivo.
En estos años también comenzaron los trabajos para los nuevos planes y programas de estudio, y a la vez el sistema educativo enfrentó la pandemia, un reto muy desafiante que también contribuyó a fortalecer la construcción de la NEM.
Después, con el nombramiento de la maestra Delfina Gómez como secretaria de Educación, se continuaron los trabajos para el regreso a la presencialidad en todo el país, se consolidaron los planes y programas de estudio y se implementaron diversos programas sociales y educativos como “La Escuela es Nuestra”, instruido por el presidente López Obrador.
La maestra Leticia Ramírez realizó un trabajo titánico al frente de la Secretaría de Educación Pública, impulsando la implementación de la NEM en todo el país y programas como “Estrategia en el Aula: Prevención de Adicciones”, que tuvo muy buenos resultados en las escuelas de México, al grado de recibir elogios incluso del presidente Donald Trump.
Hoy, en el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, la Nueva Escuela Mexicana no solo continúa: se consolida y se proyecta al futuro. Bajo el liderazgo del secretario Mario Delgado, se fortalecen las becas, se amplían los espacios en educación media superior y superior, y se impulsa una política educativa que pone al centro a las y los estudiantes, al tiempo que reconoce la dignidad del magisterio.
Como bien lo señaló la presidenta: “Los libros de texto no son patrimonio de una persona”. Son patrimonio del pueblo de México, construidos con la participación de maestras, maestros, especialistas y comunidades. Esa es la esencia de la Nueva Escuela Mexicana: una educación pública, humanista y profundamente nacional.
La NEM representa una educación con raíces, con justicia y con futuro. Su mayor fortaleza no está solo en los documentos, sino en las millones de niñas, niños, jóvenes y docentes que la hacen posible todos los días en cada escuela del país. Con unidad y compromiso colectivo, la Nueva Escuela Mexicana se consolida como el proyecto educativo que fortalece la igualdad, reafirma nuestra identidad y abre mayores oportunidades para las próximas generaciones de mexicanas y mexicanos.






