
Una de las preguntas más importantes en la política es: ¿dónde está el poder y dónde estará? A lo largo de la historia, uno de los vectores que ha determinado el futuro de las naciones es la tecnología; quienes tuvieron acceso a la pólvora, luego a la máquina de vapor, a la industria, a la informática y luego al control del internet, fueron los que crecieron, se desarrollaron y dominaron. Hoy, sin duda, la fuerza que definirá el futuro es la Inteligencia Artificial. Pero, en este escenario, ¿quién será el gran ganador?
Actualmente la fuerza dominante no es un país, es una sola empresa: NVIDIA, que tiene entre el 80% y el 90% del mercado global de GPUs (Unidad de Procesamiento de Gráficos) que son necesarios para el entrenamiento de la Inteligencia Artificial.
Los fabricantes de chips tradicionales como INTEL o AMD no tienen la posibilidad de competir, ya que sus productos no alcanzan el rendimiento, la eficiencia ni la madurez del ecosistema que ofrece NVIDIA, quien además controla el ecosistema de software a través del CUDA (Arquitectura Unificada de Dispositivos de Cómputo), que es difícil de sustituir, y el costo de migrar hacia otras plataformas es tan alto que empresas como Google, Meta y OpenAI mantienen una dependencia a largo plazo. La realidad es que el mercado de Chips para IA crecerá a cerca de los 500 mil millones de dólares y una parte importante de esta será para NVIDIA.
Hoy por hoy, NVIDIA es un actor geopolítico, no solo en lo económico sino también en seguridad nacional; es una de las herramientas más poderosas que tiene Estados Unidos para la contención tecnológica de China. Actualmente todos los megaproyectos de centros de datos dependen del acceso a sus productos, por lo que se está creando una dependencia estructural como no ha existido en la historia. Es previsible que esto cambie la relación entre los Estados y la tecnología, por eso, países como India, Japón, Arabia Saudita y Francia están haciendo alianzas directamente con la empresa, generando nuevos tipos de diplomacia.
Esta concentración genera una nueva forma de exclusión, los países que no tengan acceso a estos chips y a herramientas de IA no podrán prosperar en los próximos años, por lo que ya existe un monopolio tecnológico que será muy difícil de romper. Si solo Estados Unidos, China, la Unión Europea y Corea del Sur concentran los clústeres de IA, México corre el riesgo de quedar atrapado en manufactura básica, sin escalar a valor agregado digital.
La izquierda nació como reacción a los abusos de la revolución industrial, la explotación y los monopolios, hoy la izquierda tiene que repensarse a la luz de las nuevas amenazas a la igualdad y la prosperidad compartida. En este contexto, reconocemos a la Presidenta, la Dra. Claudia Sheinbaum, quien ha impulsado una agenda tecnológica que promueve la digitalización del Estado, fortalece la infraestructura de internet en zonas rurales, y desarrolla proyectos de gobierno digital para facilitar servicios y reducir brechas de acceso.






