
Las lluvias extraordinarias que afectaron gran parte del territorio mexicano en los últimos meses pusieron a prueba la capacidad institucional del Estado y la fortaleza de las comunidades. Ante los daños provocados por inundaciones, deslaves y cortes de caminos, el Gobierno federal, junto con las autoridades estatales y municipales, desplegó un esfuerzo coordinado para atender la emergencia, proteger a la población y encaminar las labores de recuperación.
Esto nos permite observar dos posibilidades de respuesta: por un lado, el muy recordado, y a menudo sobrevalorado, FONDEN; y por otro, el modelo actual, que implica una respuesta integral del Estado mexicano.
La realidad es que el FONDEN funcionaba más como un mecanismo de compra que como una estrategia de atención efectiva. Siempre estuvo marcado por la duda, la opacidad y la discrecionalidad en el manejo de los recursos, además de la lentitud en la respuesta, ya que, cuando los recursos llegaban, la emergencia ya había pasado. También se le criticaba por la corrupción, el uso político y su enfoque reactivo, dedicado a reparar daños y no a prevenirlos.
Ha sido romantizado, como escribió José Revueltas: “Los recuerdos son distintos a lo que recuerdan, y parecen bellos sin haberlo sido”. Así lo ven los malquerientes al FONDEN: un recuerdo que nunca existió.
Con el modelo implementado por la Dra. Claudia Sheinbaum se fortalece tanto la prevención como la respuesta inmediata. La Presidenta visitó, en menos de 24 horas, gran parte de los estados afectados para supervisar los trabajos en curso y constatar en terreno los daños ocasionados por las lluvias intensas.
Durante estos recorridos, anunció la realización de un censo casa por casa para garantizar una distribución justa de los apoyos a los damnificados y se comprometió a escuchar directamente a quienes más lo necesitan. Como ha reiterado en diversas ocasiones: “No dejaremos a nadie solo”.
Asimismo, informó que existen recursos disponibles para atender emergencias, con un total de 19 mil millones de pesos para 2025, de los cuales ya se han utilizado 3 mil millones en Guerrero y Oaxaca debido a los daños del huracán Erick.
La Presidenta ha sido clara al respecto: “Hay suficientes recursos; en eso no se va a escatimar”. Este anuncio coincide con el incremento presupuestal al Sistema Nacional de Protección Civil para el ejercicio fiscal 2026, superior al 25%.
La respuesta del Estado consistió en activar los protocolos de emergencia en los estados más afectados, en coordinación con la Secretaría de la Defensa Nacional y la Marina, mediante la implementación del Plan DN-III-E y el Plan Marina. Estas acciones permitieron realizar evacuaciones preventivas, rescates en zonas incomunicadas y la habilitación de refugios temporales con atención médica, alimentos y apoyo psicológico.
La magnitud de los hechos y el dolor provocados por la catástrofe obligan a la reflexión y la autocrítica. En la mayoría de los estados se observaron esfuerzos conjuntos entre autoridades, fuerzas armadas, sociedad civil y voluntarios, demostrando que la colaboración es esencial para enfrentar los efectos del cambio climático. Sin embargo, hubo entidades donde no se logró una integración completa. También reconocemos que queda mucho por hacer y existen espacios de oportunidad, como mejorar los Atlas de Riesgos y fortalecer los mecanismos de alerta temprana y oportuna.
La respuesta del gobierno encabezado por la Presidenta Claudia Sheinbaum ante estas lluvias reafirma el compromiso del Estado mexicano con la Protección Civil, la solidaridad y la resiliencia. Cada evento extremo representa un desafío, pero también una oportunidad para mejorar la capacidad de prevención y fortalecer la cultura de protección ante desastres naturales.






