Desaceleración económica frena depósitos y crédito bancario al sector privado en mayo

La debilidad económica y la pérdida de impulso del tipo de cambio provocaron en mayo una desaceleración generalizada en los depósitos y el crédito otorgado por la banca comercial al sector privado no financiero (SPNF), de acuerdo con datos recientes del sistema financiero.
Durante mayo, los depósitos bancarios tradicionales (a la vista y a plazo) crecieron a una tasa real anual de 4.4% (9.0% nominal), una desaceleración significativa respecto al 6.1% observado en abril. Si se descuenta el efecto contable de la depreciación del tipo de cambio, el crecimiento real se reduce aún más a 2.7%, por debajo del promedio de 3.6% registrado en el primer cuatrimestre del año.
En particular, los depósitos a la vista mostraron su menor ritmo de crecimiento en lo que va de 2025: 4.6% real anual (2.8% sin efecto cambiario). La reducción fue generalizada entre todos los tipos de tenedores: personas físicas, empresas, sector público no financiero y otros intermediarios financieros.

BBVA Research advierte que esta caída está ligada a la debilidad de los ingresos de hogares y empresas. El empleo formal apenas creció 0.1% anual en mayo, y el salario real se expandió a una tasa de 3.1%, por debajo del promedio del año.
La cartera de crédito vigente al SPNF creció en mayo 7.4% anual en términos reales (12.2% nominal), su menor ritmo del año y por debajo del promedio del primer cuatrimestre (9.6%). Descontando el efecto del tipo de cambio, el crecimiento real fue aún menor: 5.7%.
El crédito al consumo, tradicionalmente dinámico, comenzó a perder fuerza. Su crecimiento fue de 8.8% anual real, rompiendo con una racha de 26 meses con tasas de doble dígito. Los créditos automotrices y para bienes muebles redujeron su expansión, y las tarjetas de crédito crecieron 7.4% real, su menor tasa desde septiembre de 2022.
Los créditos de nómina y personales también se desaceleraron, reflejando el debilitamiento del empleo y el ingreso disponible.

En el segmento hipotecario, el crédito a la vivienda creció apenas 1.7% real anual, su menor expansión desde 2017. El crecimiento del crédito para vivienda de interés social fue marginal (0.3%) y no compensó la pérdida de dinamismo en vivienda media y residencial.
El crédito empresarial creció 9.2% real anual, pero ajustado por tipo de cambio, la tasa se reduce a 5.9%, por debajo del promedio de los primeros meses del año. Los sectores agropecuario y de energía ya registran caídas anuales, y los datos anticipan una menor demanda de financiamiento: la formación bruta de capital fijo cayó 12.5% en abril.
Además, la baja en tasas de interés y la necesidad de liquidez entre los agentes económicos están provocando una reasignación del ahorro hacia instrumentos más líquidos, lo que podría seguir afectando la captación bancaria.

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