A un día del arranque de la Copa Mundial de Futbol 2026, la tensión internacional aumentó luego de que Irán anunciara el cierre total del Estrecho de Ormuz, uno de los puntos marítimos más importantes para el transporte mundial de petróleo y gas. La decisión del gobierno iraní se produjo tras una nueva escalada del conflicto con Estados Unidos, que realizó nuevos ataques contra objetivos en territorio iraní. En respuesta, las autoridades militares de Teherán advirtieron que ninguna embarcación, incluidos los barcos comerciales, podrá atravesar la zona y que cualquier intento de hacerlo podría ser considerado una acción hostil.
El Estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y representa una ruta estratégica para el comercio energético mundial, por donde circula una parte significativa del petróleo transportado por vía marítima. Su cierre genera preocupación por un posible impacto en los precios internacionales de la energía y en la estabilidad de los mercados.
El anuncio ocurre mientras millones de aficionados se preparan para seguir la inauguración del Mundial 2026, un evento que comenzará en medio de un escenario de creciente incertidumbre geopolítica en Medio Oriente.





