La obesidad es una crisis de salud pública que afecta a millones de personas y se encuentra asociada a enfermedades como diabetes, cáncer, padecimientos cardiovasculares, así como a trastornos de salud mental como depresión y ansiedad, advirtió Edith Sánchez Jaramillo, investigadora del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente Muñiz” (INPRFM).
La especialista señaló que este padecimiento debe abordarse desde un enfoque integral, ya que no se limita a la falta de voluntad individual, sino que está relacionado con factores genéticos, ambientales y sociales, incluidos los hábitos de vida, el entorno y la exposición a la publicidad y a tecnologías digitales.
Explicó que el cerebro desempeña un papel clave en la regulación del apetito y la saciedad mediante complejos sistemas que integran señales metabólicas, emocionales y de recompensa, los cuales pueden verse alterados por el estrés, la ansiedad y la disponibilidad constante de alimentos altamente calóricos.
En el marco del ciclo de seminarios Retos Actuales de las Enfermedades Infecciosas, Sánchez Jaramillo destacó que la alimentación también responde a procesos emocionales y conductuales, por lo que comprender los mecanismos cerebrales es fundamental para prevenir y tratar la obesidad y los trastornos asociados.
Finalmente, subrayó la importancia de la investigación biomédica básica y de fomentar hábitos saludables desde una perspectiva que incluya la salud mental. El INPRFM, indicó, es un referente en atención clínica, formación e investigación, y ofrece servicios a población adulta en áreas como trastornos afectivos, adicciones, conducta alimentaria, genética psiquiátrica y medicina del sueño.






