Cientos de personas se congregaron en las inmediaciones de la central eléctrica de Damavand, la más grande de Irán y una infraestructura clave para el suministro energético del país, para protestar contra las amenazas de ataques realizadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el contexto del aumento de tensiones entre ambos países.
La protesta se desarrolló al este de Teherán, luego de que Trump advirtiera públicamente sobre posibles ataques a instalaciones estratégicas iraníes, entre ellas plantas eléctricas y puentes, si no se cumplen sus exigencias relacionadas con la reapertura del Estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio mundial de petróleo.
Entre los manifestantes destacó la presencia del músico y compositor iraní Ali Ghamsari, quien realizó una sentada pacífica frente a la central, tocando el instrumento tradicional tar como una forma simbólica de rechazo a la amenaza de destrucción de infraestructura civil. El artista señaló que su protesta busca defender la paz y evitar que se afecte el acceso a servicios básicos como la electricidad para la población iraní.
Según reportes, las autoridades iraníes también han llamado a la ciudadanía, incluidas y los jóvenes, artistas y estudiantes, a formar cadenas humanas alrededor de instalaciones energéticas, como una muestra de unidad nacional y rechazo a cualquier ataque contra infraestructura civil estratégica.
La central eléctrica de Damavand es considerada un punto neurálgico del sistema energético iraní, por lo que cualquier agresión contra esta instalación podría tener consecuencias significativas para el suministro eléctrico de Teherán y regiones cercanas, así como para la estabilidad regional.
Las manifestaciones reflejan la creciente preocupación de la población iraní ante una posible escalada del conflicto y la insistencia de sectores sociales en proteger la infraestructura civil y evitar una confrontación armada.






