Tras las recientes amenazas de Washington de imponer aranceles por supuestos incumplimientos en el Tratado de Aguas de 1944, el gobierno mexicano anunció que a partir del 15 de diciembre se entregarán más de 249 millones de metros cúbicos de agua a Estados Unidos.
Este acuerdo busca evitar una escalada en las tensiones bilaterales y garantizar el cumplimiento de los compromisos internacionales en materia de recursos hídricos. El tratado, vigente desde hace más de siete décadas, regula el uso compartido de los ríos Bravo y Colorado, estableciendo cuotas de entrega y cooperación entre ambos países.
Autoridades mexicanas señalaron que la decisión responde a la necesidad de mantener la estabilidad en la relación comercial y diplomática con Estados Unidos, al tiempo que se preserva el equilibrio en el manejo de los recursos hídricos nacionales.
La medida ha generado debate interno sobre el impacto en comunidades agrícolas y zonas con estrés hídrico, aunque el gobierno asegura que se tomarán medidas para mitigar posibles afectaciones.






