Tras meses de incesantes ataques, la Franja de Gaza experimentó la noche de este sábado su primera jornada “tranquila” al cumplirse un día del esperado alto el fuego en el territorio palestino. La tregua ha permitido a los residentes un respiro del constante sonido de los proyectiles, enfocando sus esfuerzos en evaluar los daños en sus hogares y recuperar los cuerpos de sus seres queridos atrapados bajo los escombros. Para muchos, este silencio representa una pausa que solo recuerdan de las treguas anteriores de noviembre de 2023 y enero de 2025.
El cese al fuego se refleja directamente en la actividad de los hospitales, según Mohammad, un médico gazatí en la ciudad de Gaza, quien confirmó a una agencia de noticias internacional que ya no reciben la gran cantidad de muertos que ingresaban diariamente. En su lugar, ahora llegan los cuerpos que son recuperados lentamente de las ruinas. El Ministerio de Sanidad del enclave estima que los restos de al menos 7,000 gazatíes permanecen bajo los escombros, sumándose a los más de 67,000 fallecidos reportados por fuego israelí en dos años de ofensiva.
El alivio de la población es palpable. Zaher, un gazatí que se refugió con su familia en una tienda de campaña en Deir Al Balah tras huir de la capital, pudo, por primera vez en mucho tiempo, “dormir sin miedo ni preocupaciones”. Zaher relató cómo anoche los residentes salieron a las calles de Deir Al Balah para saludar a amigos y celebrar lo que esperan sea el fin de la ofensiva, disfrutando de una calma largamente anhelada.
No obstante, la nueva realidad presenta desafíos logísticos y económicos abrumadores. La población de Gaza se enfrenta ahora a la monumental tarea de reconstruir sus vidas en medio de una crisis habitacional y de luto por las pérdidas.






