La inflación en México registró una sorpresiva desaceleración durante la primera quincena de julio, impulsada principalmente por una menor presión en los precios de los productos más volátiles, como los agropecuarios y energéticos, informó este jueves el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) mostró una variación quincenal de 0.15%, cifra por debajo de lo anticipado por el consenso de analistas (0.25%) y de estimaciones privadas que preveían un incremento del 0.27%.
Con este resultado, la inflación general anual se ubicó en 3.55%, manteniéndose dentro del rango objetivo del Banco de México y mostrando una mejoría frente a los periodos anteriores.
La inflación subyacente, que excluye los precios más volátiles como alimentos frescos, energéticos y tarifas reguladas por el gobierno, también sorprendió a la baja. Mostró un incremento de 0.15% quincenal, casi en línea con estimaciones privadas (0.16%) y por debajo del promedio del mercado (0.20%).
En términos anuales, la inflación subyacente se colocó en 4.25%, con un crecimiento de 4.01% en mercancías y 4.49% en servicios.
Por su parte, la inflación no subyacente —que incluye los precios de los productos más volátiles— cayó a una tasa anual de 1.24%, reflejando una moderación significativa en los precios de alimentos no procesados y energéticos.
Se prevé que, a partir de la segunda quincena de agosto, las cifras inflacionarias retomen niveles cercanos a entre 4.0% y 4.2%, a medida que se disipan los efectos estacionales y se estabiliza el comportamiento de los precios más volátiles.






