
Hace unas semanas se presentó en el Congreso del Estado de Querétaro el proyecto Sistema El Batán, que básicamente consiste en el tratamiento de agua para reutilizarla. Sin embargo, a casi un mes de su presentación, persisten más las dudas que las certidumbres: no se ha aclarado la factibilidad técnica, el impacto sanitario, las repercusiones financieras y de deuda para el Estado -sobre todo, cuando en 2021 era un gobierno con cero deuda, ¿qué podemos esperar para el 2027?-, entre muchísimas otras dudas ambientales y además, ¿qué pasaría si no funciona?
Históricamente, Querétaro ha sufrido de la escasez de agua, al grado que desde 1726 se iniciaron las obras para abastecer de agua y se construyó el Acueducto. Si a esto se suma la crisis demográfica que estamos viviendo, por el aumento desmedido de la población, que prácticamente se duplicó en los últimos 30 años, lo que ha generado la falta del vital líquido, por lo que es urgente tomar las acciones necesarias para mitigar este desafío.
En este contexto, el proyecto no es una bala de plata que resuelva el problema. Hay acciones inmediatas y de gran impacto como la atención oportuna a las fugas de agua, por las que hoy se pierde casi la mitad del agua; la captación del agua de lluvia; la recuperación de suelos, saneamiento de los acuíferos; el uso de aguas tratadas en el campo; revisión de concesiones; tecnificación y uso de agua tratada del campo (es más del 60% del consumo de agua en el Estado); el saneamiento de bordos; una mayor y más efectiva regulación para las industrias; fomentar la educación ambiental; revisar nuestras normas de desarrollo urbano y construcción; fomentar la conciencia, educación ambiental y la reducción del consumo, en un largo catálogo de acciones que se pueden ir realizando.
Dentro de las dudas más importantes prevalece cómo hacer más transparente el proceso, que tampoco se ha aclarado. ¿Cuál va a ser el mecanismo de contratación y financiamiento?, y en particular, vale la pena aclarar el papel de la empresa Aqualia, ¿qué relación tiene con el proyecto?, ¿si ha habido reuniones previas con esta empresa, con quiénes y con qué agenda?, ¿qué información se le ha dado que pudiera representar una ventaja en la contratación? Sobre todo, porque la empresa está en un proceso de reestructuración de deuda por más de mil millones de euros y tiene acusaciones de presunta corrupción en países como Colombia y España.
Lo que más conviene para Querétaro es no acelerarse, serenarse y focalizarse en una solución del problema a largo plazo, para lo que necesitamos tener un diálogo sincero y productivo, que lleve a la construcción de un acuerdo amplio e incluyente con una agenda de acciones claras y ordenadas que permitan abordar la problemática. A nadie le conviene hacer esto un juego de vencidas, el punto es encontrar una ecuación donde no haya vencedores ni vencidos, donde el único ganador sea Querétaro.






