La Corte Suprema de Estados Unidos autorizó reanudar las deportaciones de migrantes en situación irregular hacia países de los que no son originarios, mientras sus casos continúan en proceso judicial.
En una decisión unánime y sin firma específica, el máximo tribunal revocó una orden de un juez federal que había bloqueado la expulsión de un grupo de migrantes, entre ellos dos cubanos y un mexicano, a Sudán del Sur.
El juez argumentaba que los afectados debían tener derecho a impugnar sus casos antes de ser deportados.
Esta resolución representa un triunfo para la administración del presidente Donald Trump, quien había solicitado anular la medida judicial que impedía las deportaciones.
La política migratoria del gobierno estadounidense ha buscado acelerar las expulsiones de personas sin estatus legal, incluso a naciones donde no tienen ciudadanía.
Organizaciones defensoras de migrantes han criticado la decisión, alegando que pone en riesgo a deportados que podrían enfrentar persecución o condiciones inseguras en los países de destino.
Por su parte, el Departamento de Justicia celebró el fallo, afirmando que refuerza la capacidad del gobierno para aplicar las leyes de inmigración.






