La verdadera intención de Trump

Por: Raúl Bonifaz @Bonifaz49

Lo que no se nombra no existe y lo que existe no siempre tiene nombre. Es el caso de Donald Trump y las intenciones que esconde detrás de sus dichos y acciones. Por absurdo que parezca el asunto del Golfo de México, vale hacer algunas consideraciones que pudieran revelar el verdadero propósito de esta necedad y los riesgos que corre el país ante un expansionismo que parece trasnochado y, en buena medida, de una total locura.

No está de más poner atención en estas locuras, porque las actuales amenazas expansionistas procedentes del norte apuntan hacia objetivos que existen y que, además, son espacios frágiles en donde algún atrevido puede tener éxito.

En el caso del Golfo de México, el asunto es menos discursivo. Para empezar, ya le cambiaron de nombre y ya existen anuncios sobre proyectos económicos en la zona. Recordemos que Estados Unidos tiene una gran extensión de mar patrimonial en el Golfo y cuando se habla de nuevas inversiones, se hace referencia a aumentar las ya existentes. Los yacimientos petroleros son abundantes e, inclusive, colindan con los mexicanos.

La intención de Trump va más allá. En el fondo, la ilusión estadounidense es la de convertir al  Golfo de México en un mar interior estadounidense. Es decir, que pase a ser propiedad de Estados Unidos con todas sus implicaciones.

¿Una locura?, más nos vale que así sea. A primera vista parece irracional, delirante y oscura; pero, con ese gobierno en Estados Unidos, las chifladuras no son del todo inofensivas. Las aparentes locuras —para citar solo un ejemplo— ya se han convertido en aranceles.

El gobierno norteamericano ha declarado el inicio de una guerra comercial. Sin medir las consecuencias, ha comenzado a revivir el mercantilismo del siglo XVIII; aquel pensamiento que sostenía como verdad bíblica que, en materia económica, nadie gana más de lo que otro pierde. Así, la ganancia comercial está de manera predominante en las balanzas favorables: en vender más de lo que se compra.

Esta propuesta pareciera, al igual que el expansionismo territorial, un despropósito y, valga la licencia, un despropósito en un destiempo. No se puede explicar cómo podría funcionar una economía cerrada en un escenario de diversidades y complementaciones productivas.

Sin embargo, la firmeza con la que ha respondido el gobierno de México es un aliciente que nos garantiza que la defensa de la soberanía será férrea. Ante los intentos de cambiar el nombre al Golfo de México, la presidenta Sheinbaum ha dado una respuesta inteligente, que ellos hagan lo que quieran en su espacio, pero a México se le respeta.

Respecto a los aranceles, el Gobierno de México y la posición de diálogo y colaboración dieron un importante revés a la estridencia de Trump. Somos importantes socios comerciales y llegará el momento en que él lo entienda.

Por otro lado, puede ser una posibilidad muy alta que Trump no crea en sus locuras y sean solamente una narrativa para impresionar. Sin embargo, entre los integrantes de su equipo hay varios que se sienten llamados a la acción y esos varios tienen poder. Recordemos a aquel señor alemán que decía locuras en los años 30. Por lo menos, habremos de estar muy atentos.

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