
La elección reciente en Brasil dio un sorprendente triunfo a Lula, quien fue postulado por el Partido de los Trabajadores a la presidencia. La sorpresa se presenta, pues Lula había perdido en la primera vuelta contra Flávio Bolsonaro, quien representaba al Partido Liberal, de línea conservadora.
El denominado balotaje, en sistemas electorales de segunda vuelta, no generaba expectativas de triunfo para Lula, quien incrementó sus simpatías con cerca de 10 millones de votos más luego de perder la primera ronda.
El tema aquí es de dónde surgió esa cantidad de votos. Habría que suponer que el resultado inicial puso en alerta a parte del electorado que, por alguna razón, no salió a votar, pero reaccionó cuando las tendencias señalaban un posible triunfo de un candidato de derecha plegado al gobierno norteamericano, que planteaba la desaparición de los programas sociales, bandera fundamental del Partido de los Trabajadores.
La otra explicación fue que Lula neutralizó la estrategia de algoritmos que propician el fraude, mediante el cual la derecha en otros países latinoamericanos obtuvo triunfos electorales.
Puntualizo que las expectativas de Lula no eran optimistas, pues la elección llevó al poder al Partido Liberal en los principales estados brasileños y en el Congreso Nacional en la primera vuelta.
Más de 63 millones de votos obtuvo Lula para ser nuevamente presidente, y gran parte de sus electores se ubicaron en zonas urbanas, aunque sus mayores simpatizantes se sitúan en el área norte del país.
Minas Gerais, el segundo estado más poblado de Brasil tras el de São Paulo, ha funcionado durante lo que va del siglo como termómetro electoral, virando en la misma línea que el conjunto del país. Ahora, Minas Gerais se pinta de rojo por la mínima, apenas ocho décimas de diferencia a favor de Lula, cuyo triunfo es más notable en São Paulo.
Hay que mencionar, igualmente, que Lula solicitó una extensión del horario de votación. Flávio Bolsonaro también apoyó esta solicitud, citando las condiciones climáticas. Una decisión judicial permitió ampliar el horario de votación hasta las 7 pm, dos horas después del cierre oficial.
Este cambio favoreció a Lula y ello puede cuestionar el resultado, aunque Flávio Bolsonaro ha reconocido el triunfo del PT, lo cual supone la posibilidad de que se tenga una etapa poselectoral sin sobresaltos mayores.
Hay tensión en tanto que se asocia a Lula con el juez que decidió ampliar el horario de votación. Asimismo, el resultado también abre el análisis sobre el gobierno dividido que se genera. El PT mantiene el Poder Ejecutivo con Lula a la cabeza, pero tiene que cohabitar con la mayoría del Partido Liberal en las cámaras de diputados y senadores.
Esto implica que ninguna iniciativa o plan que proponga el gobierno tendrá el apoyo de la oposición mayoritaria en el Congreso. De igual modo, se detienen los espacios de gobernanza y ello comúnmente afecta la imagen del gobierno.
No hay manera de que se lleven a cabo los programas que se presenten. Hay dificultades para gobernar adecuadamente, incluso para diseñar gobiernos eficientes.
Por lo pronto, vale observar las reacciones de instrumentos propios del capitalismo. La bolsa de valores brasileña cayó un 14% y el real se depreció un 8. Hay, sin embargo, la expectativa de que las tendencias hacia la derechización y los apoyos incondicionales a las políticas de Estados Unidos en América Latina puedan cambiar, sobre todo si atendemos al acuerdo de los BRICS, donde participa Brasil y, particularmente, China, Rusia e India, lo que puede generar nuevas modalidades que sustituyan mecanismos del capitalismo salvaje impulsado por Norteamérica.
Incluso pueden surgir mecanismos macroeconómicos diferentes que den pautas a una nueva cultura organizacional, que favorezca el desarrollo de naciones y pueblos con nuevas pautas en las relaciones internacionales, no sujetas a los designios y propósitos de las grandes potencias. De igual modo, hay que apreciar una nueva expectativa que las naciones adopten hacia un futuro con esquemas diferentes de coexistencia pacífica. Aquí, la coyuntura de la elección intermedia en Estados Unidos es otro factor importante para los tiempos futuros.






