Las aerolíneas mexicanas recuperaron la posibilidad de ampliar su presencia en el mercado estadounidense luego de que el Departamento de Transporte de Estados Unidos revocó las restricciones que limitaban la apertura de nuevas rutas, el incremento de frecuencias y la expansión de operaciones desde los principales aeropuertos del Valle de México.
La medida entró en vigor de manera inmediata tras los acuerdos alcanzados entre ambos gobiernos, poniendo fin a un periodo de tensiones que había frenado los planes de crecimiento internacional de diversas compañías nacionales.
Con esta decisión, aerolíneas como Aeroméxico, Volaris y Viva podrán volver a solicitar autorizaciones para abrir nuevas conexiones hacia ciudades de Estados Unidos desde el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA).
El conflicto tuvo su origen en desacuerdos relacionados con el acuerdo aéreo bilateral entre ambos países. Entre los principales puntos de fricción estuvieron la reducción de operaciones por hora en el AICM y la reubicación obligatoria de vuelos exclusivos de carga hacia el AIFA.
Las diferencias comenzaron a profundizarse en 2022, cuando la terminal capitalina redujo su capacidad operativa de 61 a 52 movimientos por hora. Posteriormente, el traslado de operaciones de carga generó nuevas inconformidades entre empresas y autoridades estadounidenses.
Durante los últimos meses, ambos gobiernos desarrollaron una serie de negociaciones técnicas para encontrar una solución. Como resultado, México aceptó medidas encaminadas a fortalecer la transparencia en la asignación de horarios de aterrizaje y despegue, conocidos como slots, así como ajustes regulatorios en aeropuertos con altos niveles de saturación.
Las autoridades mexicanas también avanzaron en nuevos lineamientos para garantizar una administración más autónoma y transparente de los horarios aeroportuarios, uno de los principales compromisos derivados del memorándum de consultas firmado en mayo de 2026.
El levantamiento de las sanciones representa una noticia positiva para la industria aérea nacional, ya que restablece condiciones para incrementar la conectividad entre ambos países, impulsar el turismo, fortalecer el intercambio comercial y ampliar las opciones de viaje para millones de pasajeros.
Además, el acuerdo abre una nueva etapa de cooperación bilateral en materia aeronáutica, mientras continúan las evaluaciones regulatorias relacionadas con la operación y seguridad del sistema aeroportuario mexicano.






