En la apertura del Debate General del 81º periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el Secretario General, António Guterres, advirtió a los líderes mundiales que el poder global atraviesa por una reconfiguración sin precedentes.
En el marco del cierre de su mandato de diez años, el titular de la ONU señaló que el poder se está desplazando hacia nuevos actores económicos y tecnológicos, concentrándose en un reducido grupo de corporaciones e individuos, y delegándose de forma riesgosa en sistemas de inteligencia artificial.
Ante este escenario, criticó que las instituciones internacionales permanezcan obsoletas y soportando tensiones extremas ante la falta de adaptación a las realidades contemporáneas.
Durante su intervención, Guterres sostuvo que la multiplicación de conflictos bélicos, las crecientes divisiones geopolíticas, el aumento de la desigualdad y la aceleración de la crisis climática son episodios de un mismo problema estructural ligado al control del poder[cite: 1]. Denunció el atropello sistemático al derecho internacional, los ataques deliberados contra civiles y el uso del hambre como arma de guerra en escenarios críticos como Gaza, Ucrania, Sudán y Myanmar.
Asimismo, subrayó que la brecha climática representa una injusticia intergeneracional donde los sectores más vulnerables sufren las mayores consecuencias sin ser los responsables del deterioro ambiental.
Para hacer frente a estas dinámicas, el diplomático portugués delineó cuatro grandes desafíos clave: la gestión de la paz y la seguridad, el combate a la concentración de la riqueza, la acción frente al caos climático y la supervisión de la inteligencia artificial.
Guterres hizo un llamado urgente a renovar el multilateralismo, exigiendo una reforma profunda al Consejo de Seguridad para corregir injusticias históricas —como la falta de representación permanente de África— y planteó la necesidad de fijar marcos regulatorios que garanticen que la inteligencia artificial esté sujeta a supervisión humana e independiente.
Reafirmó finalmente que, a pesar de sus últimos meses en el cargo, mantendrá intacto su compromiso con los valores de la Carta de la ONU.



