El Instituto Politécnico Nacional (IPN), en colaboración con la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona (España), trabaja en el desarrollo de celdas solares orgánicas de última generación capaces de generar energía a partir tanto de la luz solar como de la luz artificial, incluidas lámparas convencionales. Este avance representa una alternativa prometedora para reducir el uso de baterías y alimentar dispositivos domésticos de bajo consumo.
El proyecto, denominado “Fabricación, Modelado y Simulación de Celdas Solares Orgánicas”, está dirigido por Luis Martín Reséndiz Mendoza, jefe del Laboratorio de Dispositivos Orgánicos de la UPIITA, en coordinación con el investigador español Lluis Francisco Marsal Garví y la científica Magaly Ramírez Como, del CINVESTAV Mérida.
Una apuesta por la sustentabilidad y la tecnología de frontera
Las celdas solares orgánicas son dispositivos electrónicos de tercera generación basados en materiales orgánicos —como polímeros— que destacan por su flexibilidad y transparencia, lo que permite integrarlas en ventanas, muros o mobiliario urbano.
En laboratorio, estas celdas ya alcanzan hasta un 17 % de eficiencia, una cifra muy superior al 1 % obtenido en la década de 1980 y por encima de productos comerciales actuales, que rondan el 8 %.
“La tecnología desarrollada en el IPN se encuentra al nivel de los avances mundiales. El reto ahora es aumentar su vida útil y mejorar aún más su eficiencia”, explicó Reséndiz Mendoza.
Colaboración internacional y formación científica
El IPN ha enviado a tres estudiantes de máster y uno de doctorado a los laboratorios de la universidad española para participar directamente en la fabricación y prueba de estos dispositivos. En México, la UPIITA realiza mediciones, modelado eléctrico y simulaciones para mejorar el rendimiento de las celdas.
Una tecnología con potencial en ambos países
La colaboración entre México y España avanza hacia una eventual producción de celdas solares integrables en viviendas, centros educativos y entornos urbanos, reduciendo el impacto ambiental y fomentando el uso de energías limpias.
Además, representa una oportunidad para posicionar al IPN como referente en el desarrollo de fotovoltaica orgánica, un campo con enorme potencial para la sostenibilidad energética del futuro.






