La Casa Blanca se mostró este jueves “descontenta” pero no sorprendida por los mortales ataques perpetrados por Rusia en la capital ucraniana, y en un llamamiento que equiparó a agresor y víctima, instó a “ambas partes” a poner fin a un conflicto que Moscú inició con su invasión en febrero de 2022.
La secretaria de prensa, Karoline Leavitt, afirmó que el presidente Donald Trump no estaba “contento con esta noticia, pero tampoco estaba sorprendido. Estos son dos países que han estado en guerra durante mucho tiempo”.
En sus declaraciones, Leavitt equiparó la ofensiva rusa con las acciones de Ucrania, al añadir: “Rusia lanzó este ataque contra Kiev, y del mismo modo, Ucrania golpeó recientemente las refinerías de petróleo de Rusia”.
El ataque ruso, uno de los más grandes de la guerra, con misiles y drones que arrasaron bloques de apartamentos, se saldó con al menos 19 muertos. Entre los blancos alcanzados también se reportaron una misión de la Unión Europea y un edificio cultural del gobierno británico.
Estas declaraciones se producen en un contexto de creciente frustración por la falta de avances en la promesa bandera de Trump de terminar la guerra “dentro de las primeras 24 horas” tras asumir el cargo en enero. El mandatario ha admitido desde entonces que el conflicto es “más difícil de lo que esperaba”, lo que se evidenció con la reciente cumbre en Alaska con su homólogo ruso, Vladímir Putin, que no logró ningún progreso tangible.
Leavitt defendió que Trump ha trabajado “más arduamente que nadie” por la paz, pero reiteró una postura que parcialmente responsabiliza a Ucrania, la nación invadida. “Quizás ninguno de los dos lados de esta guerra estén listos para terminarla por sí mismos”, afirmó. “El presidente quiere que termine, pero los líderes de estos dos países (…) también deben querer que termine”.






