Irán reafirma su programa nuclear pese a bombardeos de EU

En un mensaje contundente, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abás Araqchi, declaró este lunes que su país continuará con el desarrollo de su programa nuclear, incluido el enriquecimiento de uranio, a pesar de los “graves daños” causados por los bombardeos estadounidenses del 22 de junio. Los ataques, coordinados con Israel, impactaron las instalaciones clave de Fordo, Isfahán y Natanz, pero Teherán insiste en que no renunciará a lo que considera un “logro científico nacional”.
En una entrevista con Fox News, Araqchi admitió que los daños en las instalaciones son significativos, pero subrayó: “No podemos renunciar al enriquecimiento porque es un logro de nuestros científicos y ahora es una cuestión de orgullo nacional”. Aunque reconoció no tener información detallada sobre el estado del uranio enriquecido tras los ataques, confirmó que la agencia atómica iraní evalúa la situación.

Esta postura contrasta con las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien aseguró que los bombardeos “destruyeron completamente” las instalaciones nucleares iraníes y amenazó con nuevos ataques si Teherán reanuda sus actividades.
Mientras la tensión persiste, Irán confirmó que este viernes 25 de julio se reunirá en Estambul con Alemania, Francia y Reino Unido —el grupo E3— para discutir el futuro de su programa nuclear bajo el marco de la ONU . Araqchi señaló que Teherán está “abierto” a conversaciones indirectas con Washington, aunque descartó un diálogo directo por ahora: “Buscamos un acuerdo que demuestre el carácter pacífico de nuestro programa a cambio del levantamiento de sanciones”.

Sin embargo, el canciller iraní criticó a los países europeos por amenazar con activar el mecanismo snapback —que reinstauraría sanciones de la ONU— si no hay avances antes de agosto. En cartas al secretario general de la ONU, António Guterres, y al Consejo de Seguridad, Araqchi acusó al E3 de carecer de “legitimidad moral y legal” para imponer medidas contra Irán.
El conflicto escaló tras una guerra de 12 días entre Irán e Israel en junio, que culminó con la intervención de EU y los bombardeos a instalaciones nucleares. Aunque Trump afirma que su objetivo era frenar una amenaza nuclear, expertos y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) han señalado que no hay pruebas concluyentes de que Irán busque armas atómicas.
Mientras Teherán se prepara para negociar, su determinación de mantener el enriquecimiento de uranio —incluso al 60%, cercano al nivel armamentístico— sigue siendo un punto de fricción global. La comunidad internacional observa con preocupación si este pulso derivará en una solución diplomática o en una nueva escalada militar.

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