Se desacelera la economía mexicana en el primer trimestre de 2025: caen consumo, inversión e importaciones

La economía mexicana inició el año con señales claras de debilitamiento. De acuerdo con cifras publicadas por el INEGI, la demanda agregada —que refleja la suma del consumo, la inversión y las exportaciones netas— registró una contracción de -1.1% en el primer trimestre del año, en términos reales y con ajuste estacional. Esta caída también se reflejó en la oferta agregada, que mostró un crecimiento marginal de apenas 0.2% en el Producto Interno Bruto (PIB), mientras que las importaciones se desplomaron -4.3%.
Los datos evidencian una desaceleración más profunda de lo previsto, destacaron analistas de Intercam Casa de Bolsa, al señalar que “las exportaciones se mantienen como el único motor de crecimiento, mientras que el consumo privado y la inversión retroceden significativamente”.

La formación bruta de capital fijo, indicador clave de inversión, cayó -4.0% trimestral, su peor desempeño desde mediados de 2020. El sector público tuvo una contracción de -7.79%, mientras que la inversión privada cayó -3.55%, acumulando dos trimestres a la baja, lo cual no ocurría desde la pandemia.
Esta debilidad estructural ha provocado que la inversión represente apenas el 23.19% del PIB, lejos del 28% que busca alcanzar el gobierno federal con el Plan México rumbo a 2030.
El consumo privado, que representa casi el 70% del PIB, retrocedió -0.4% trimestral y -0.6% anual, la menor proporción desde el segundo trimestre de 2023. Por su parte, el consumo de gobierno subió ligeramente 0.4% trimestral y 1.5% anual.
En contraste, las exportaciones crecieron 1.1% en el trimestre y 12.8% anual, impulsadas por la recuperación de ciertos sectores industriales. Sin embargo, las importaciones cayeron a su menor nivel en tres años, representando solo el 43.16% del PIB.

Grupo Financiero Base advirtió que con dos trimestres consecutivos de caída en el indicador de demanda agregada, la economía entra técnicamente en una fase de contracción. “Este comportamiento no se observaba desde los primeros meses del 2020, al inicio de la crisis por la pandemia”, explicó la firma.
Con este panorama, el crecimiento económico para el resto del año enfrenta un entorno adverso, con una inversión debilitada, consumo estancado y presiones inflacionarias externas.

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