Este viernes, Israel llevó a cabo un bombardeo en los suburbios del sur de Beirut, un bastión de Hezbolá, por primera vez desde la tregua acordada en noviembre pasado. El ataque fue una respuesta al lanzamiento de cohetes contra territorio israelí, en un nuevo episodio de tensión que amenaza con reavivar el conflicto entre ambas partes.
Según la agencia oficial libanesa NNA, los bombardeos israelíes impactaron en el vecindario de Hadath, una zona residencial con escuelas y alta densidad poblacional. Antes del ataque, el portavoz del ejército israelí, Avichay Adraee, advirtió en redes sociales que los civiles debían evacuar el área cercana a “instalaciones de Hezbolá”.
Israel afirmó que su acción fue una represalia por el lanzamiento de dos proyectiles desde Líbano, uno de los cuales fue interceptado y el otro cayó en suelo libanés. Además del ataque en Beirut, el ejército israelí también atacó blancos de Hezbolá en el sur de Líbano, cerca de la frontera.
En ciudades como Tiro, muchas escuelas suspendieron clases debido a las amenazas de nuevos bombardeos. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, había advertido previamente: “Si no hay calma en Kiryat Shmona (norte de Israel), no habrá calma en Beirut”. Por su parte, el primer ministro Benjamin Netanyahu aseguró que su país responderá “en cualquier parte de Líbano contra cualquier amenaza”.
El presidente libanés, Joseph Aoun, declaró que “todo indica que Hezbolá no es responsable” de los cohetes lanzados y anunció una investigación. Mientras tanto, el presidente francés, Emmanuel Macron, calificó los bombardeos israelíes como “inaceptables” y una “violación del cese al fuego”.
En Hadath, columnas de humo negro se elevaron tras los impactos, mientras bomberos y rescatistas buscaban sobrevivientes entre los escombros. Muchos residentes huyeron en medio de un caos vehicular.
