El declive de la inteligencia humana

Por: Luis Humberto Fernández @LuisH_Fernandez

El Financial Times publicó un artículo titulado Have humans passed peak brain power?, por John Burn Murdoch, un periodista reconocido especializado en estadísticas y datos. El texto es preocupante porque presenta evidencia sobre el declive de la potencia mental del ser humano y de la inteligencia, citando como por ejemplo los resultados de PISA que realiza la OCDE: los mejores resultados obtenidos fueron en 2012 y desde entonces han ido en picada, y más por el daño de la pandemia de COVID 19.

En particular, destaca el dato que señala que se ha incrementado 25% la cifra de adultos que no pueden usar un razonamiento matemático para evaluar la validez de un argumento; este número aumenta a 35% en Estados Unidos. También ha caído la capacidad lectora, en especial cuando la Oficina del Censo de los Estados Unidos afirmó que en 2022 solo un 48% de su población leyó un libro al año; es decir, uno de cada dos estadounidenses no lee nada.

En el caso de México, los datos no son nada prometedores: 3.2 libros es el promedio que leen los mexicanos cada año, su mínimo histórico en los últimos 6 años. Estos datos nos muestran el gran fracaso civilizacional, en el cual se dejó de pensar por utilizar gadgets.

Tenemos que reconocer que, como maestros y como líderes, nuestra generación ha formado una cultura en declive, no solo de la inteligencia, sino también de los valores y esto lo demuestra una investigación de Morning Consult, una empresa estadounidense de inteligencia empresarial que concluyó que hay un declive en la honestidad, pues cada generación la valora menos que la anterior.

Esto no es un hecho aislado, hay muchos estudios que señalan el efecto Flynn inverso, como el responsable de la caída del coeficiente intelectual (CI). Originalmente el efecto Flynn fue creado por James R. Flynn, un investigador neozelandés que descubrió que en la década de 1930 el CI iba en constante aumento.

Sin embargo en la última década se ha reflejado una caída en este indicador, causado por las redes sociales, la falta de exigencia escolar y el relajamiento de la disciplina.

Lo más aterrador de todo esto es que no se considere un tema público o político y que no exista un debate y que a nadie le preocupe. La política es la forma de resolver los problemas públicos y, si el declive en la inteligencia, los valores y el pensamiento profundo no lo son, entonces, ¿qué es lo importante?

Esto nos lleva a reflexionar sobre cuál es nuestro sentido de progreso y cuál es la ruta de la vida pública, a partir de menos inteligencia y menos capacidades. Por eso, el humanismo debe ser el eje de la política y la acción del gobierno; al final, la política, la educación y la ciencia tienen como propósito esencial crear una mejor humanidad.

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