Al-Assad huye y los rebeldes se hacen con el control de Siria

Siria entró en una nueva era. Tras años de conflicto, una coalición rebelde liderada por la organización islamista, Hayat Tahrir al-Sham (HTS) derrocó al presidente, Bashar al-Assad, poniendo fin a más de cinco décadas de gobierno de la dinastía al-Assad.
La caída del régimen fue recibida con júbilo por la población, que ha sufrido las consecuencias de una guerra civil que ha dejado cientos de miles de muertos y millones de desplazados. Miles de sirios se congregaron frente a la cárcel de Saydnaya, un símbolo de la represión del régimen, con la esperanza de encontrar a sus familiares desaparecidos.

Los rebeldes, encabezados por Abu Mohamed al-Jolani, se encuentran ahora coordinando la transición hacia un nuevo gobierno. El partido Baaz, del derrocado presidente, expresó su apoyo a esta transición, subrayando la importancia de mantener la unidad del país.
La caída de Al Assad se debe en gran medida a la pérdida del apoyo de sus aliados internacionales, como Rusia, que se encuentra enfocada en el conflicto en Ucrania. Además, la guerra ha desgastado considerablemente a las fuerzas del régimen.

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