
El mundo está cambiando y el dinero no es la excepción. Por eso, esta semana aprobamos en la Cámara de Diputados la nueva Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos, propuesta por la presidenta, la Dra. Claudia Sheinbaum, que busca facilitar y extender los pagos digitales en México, para que personas y comercios puedan pagar y cobrar directamente desde el celular. Frente a la economía digital no hay dilema: o damos paso a los pagos digitales o nos condenamos al retraso y a la exclusión.
El mundo ya demostró que se puede. Brasil creó Pix, un sistema público que en cinco años llegó a 170 millones de usuarios. India hizo lo mismo: tan solo en junio de este año procesó más de 22 mil millones de operaciones. En África, Kenia y Ghana han implementado M-Pesa, que hoy tiene más de 75 millones de cuentas de dinero electrónico.
¿Qué nos enseñan estos países? Que, cuando el Estado pone reglas claras, infraestructura común e interoperabilidad, el vendedor y las grandes empresas usan la misma herramienta y la inclusión deja de ser un discurso.
¿Y qué gana México con esta ley? Primero, baja costos. Es más barato cobrar de cuenta a cuenta, sobre todo porque la infraestructura es del Banco de México.
Segundo, abre la puerta al sistema financiero. Con la CURP digital, de uso voluntario, será posible abrir una cuenta a distancia: sin papeles, sin burocracia.
Tercero, formaliza sin castigar. Cada cobro digital deja un historial verificable de ingresos, que se convierte en la posibilidad de obtener crédito y de crecer.
Cuarto, transparenta. Los gobiernos municipales y estatales podrán aceptar medios digitales para cualquier trámite y servicio.
Y quinto, fortalece a los comercios y a la hacienda pública.
En concreto, se crea el marco para que eventualmente los pagos digitales sean obligatorios e impulsa que comercios puedan cobrar mediante transferencias, QR o CoDi; busca simplificar las transferencias bancarias; y facilita los trámites digitales. No elimina el efectivo ni obliga de inmediato a todos los negocios a cambiar su forma de cobrar.
El miedo no debe ser a esta nueva ley, sino a quedarnos fuera, a retrasarnos, a seguir pensando en una economía para un mundo que ya no existe. Los pagos digitales son la puerta de entrada al ahorro, al crédito, a los seguros y a todo este mundo digital. Como dijo Shakespeare en La tempestad: entrar a este bravo y nuevo mundo. La modernización y la digitalización tienen sentido solo cuando se convierten en bienestar del pueblo.






