Los países que integran el Grupo de los Siete (G7) acordaron liberar hasta 100 millones de barriles de petróleo y diésel de sus reservas estratégicas con el objetivo de estabilizar los mercados energéticos y contener el incremento de precios provocado por las tensiones en Medio Oriente. La medida responde al impacto que ha tenido la guerra entre Estados Unidos e Irán sobre el suministro global de combustibles, particularmente del diésel, uno de los energéticos más utilizados por la industria y el transporte.
El acuerdo fue alcanzado durante una reunión virtual encabezada por el presidente de Francia, Emmanuel Macron, en su calidad de titular de la presidencia rotatoria del bloque. Las reservas comenzarán a incorporarse al mercado durante las próximas semanas y los países participantes dejaron abierta la posibilidad de aprobar nuevas liberaciones si las condiciones internacionales así lo requieren.
Además de incrementar la oferta disponible, los integrantes del G7 acordaron evitar restricciones a las exportaciones entre los países miembros, una medida que busca garantizar el flujo de combustibles en medio de un entorno marcado por incertidumbre geopolítica y presiones sobre las cadenas de suministro.
El encarecimiento energético ha alcanzado niveles históricos tanto en Europa como en Estados Unidos. En territorio estadounidense, el precio del combustible registró máximos sin precedentes, mientras que en la Unión Europea el costo promedio del gasóleo también alcanzó niveles récord, reflejando el impacto de la reducción de suministros internacionales.
a situación se ha agravado por diversos factores. A las afectaciones derivadas del conflicto en Medio Oriente se suman las restricciones a las exportaciones rusas de combustibles, así como la decisión de China de fortalecer sus reservas nacionales mediante la suspensión temporal de exportaciones. Este escenario ha generado mayor presión sobre los países importadores y elevado los costos logísticos a nivel mundial.
La Unión Europea ha incrementado su dependencia del diésel procedente de Estados Unidos en los últimos años, luego de reducir significativamente las compras provenientes de Rusia y Medio Oriente. Actualmente, cerca de la mitad del diésel importado por el bloque europeo tiene origen estadounidense, lo que convierte a la relación energética transatlántica en un factor clave para la estabilidad del mercado.
El anuncio se suma a otras acciones coordinadas por las principales economías industriales para enfrentar la volatilidad energética. En meses recientes, la Agencia Internacional de Energía ya había autorizado una liberación masiva de reservas estratégicas de petróleo, considerada una de las mayores intervenciones de este tipo para garantizar el abastecimiento y moderar las presiones inflacionarias derivadas de los conflictos internacionales.





