Después de pasar 72 días internado en el Centro Federal de Readaptación Social de El Altiplano, el exgobernador de Baja California, Ernesto Ruffo Appel, regresó a su domicilio en Ensenada, donde continuará su proceso penal bajo la medida cautelar de arresto domiciliario.
El panista llegó a Baja California tras un recorrido terrestre de casi 39 horas desde el Estado de México. A su arribo, fue recibido por familiares y simpatizantes, y se mostró con buen ánimo frente a los medios de comunicación, con quienes compartió algunas impresiones sobre la experiencia que vivió durante su traslado.
Ruffo explicó que, por recomendación del juez que lleva su caso, evitará realizar declaraciones relacionadas con el proceso penal que enfrenta por presunto huachicol fiscal. Sin embargo, señaló que puede seguir hablando sobre temas políticos y de interés público.
Lejos de mostrarse abatido, el exmandatario relató que el largo viaje le permitió volver a recorrer gran parte del país, algo que dijo no hacía desde sus años de estudiante. Incluso, en tono relajado, interpretó ante las cámaras fragmentos de la canción El caballo blanco, haciendo una comparación con la extensa travesía de regreso a casa.
Sobre su estancia en El Altiplano, comentó que fueron semanas dedicadas a la reflexión y al análisis. Reveló que sostuvo conversaciones con otros exgobernadores que también enfrentan procesos judiciales y aseguró que muchos de esos intercambios giraron en torno a la necesidad de atender a los sectores más vulnerables de la población y promover mejores condiciones de desarrollo.
Ruffo también recordó algunas anécdotas de la vida cotidiana dentro del penal, donde, según contó, otros internos solían bromear con él sobre temas políticos de Baja California. Además, explicó que dedicaba alrededor de cuatro horas diarias a realizar actividad física, mientras que el resto del tiempo permanecía en su celda.
El exgobernador agradeció el trato recibido por parte de los elementos de la Guardia Nacional durante su estancia y traslado, destacando que pudo conversar con integrantes de distintas regiones del país y conocer diversas perspectivas sobre la realidad nacional.
Aunque ya se encuentra en su vivienda, reconoció que la medida cautelar representa una restricción importante a su libertad. “Ahora mi cárcel será el patio de mi casa”, expresó al referirse a las condiciones bajo las cuales deberá permanecer mientras continúa el proceso judicial.
Ruffo enfrenta acusaciones por presunto contrabando de combustible mediante la empresa Ingemar S.A. de C.V., en un caso relacionado con el llamado huachicol fiscal. Fue detenido el pasado 16 de julio y posteriormente vinculado a proceso.
La vivienda familiar en Ensenada será su residencia durante esta etapa. En los próximos días, personal de la Unidad de Medidas Cautelares acudirá al inmueble para establecer las condiciones específicas que deberá cumplir, mientras que su defensa insiste en que el arresto domiciliario fue concedido por razones humanitarias relacionadas con su edad y estado de salud.




