México podría ver comprometido cerca de la mitad del diésel que consume si Estados Unidos concreta una propuesta para suspender durante 90 días las exportaciones de combustibles refinados, una medida que actualmente analiza la administración del presidente Donald Trump con el objetivo de contener los precios de la energía en ese país.
De acuerdo con estimaciones de Grupo Financiero Base, la dependencia mexicana del diésel estadounidense continúa siendo significativa. Entre enero y abril de 2026, las importaciones representaron poco más del 49 por ciento del consumo nacional, lo que coloca al mercado mexicano en una posición vulnerable ante cualquier restricción en el suministro proveniente de su principal socio comercial.
Las cifras muestran que la demanda nacional promedió 391 mil barriles diarios durante ese periodo, mientras que cerca de 193 mil barriles fueron cubiertos mediante importaciones. De ese volumen, prácticamente todo el combustible adquirido en el exterior provino de Estados Unidos, consolidando una relación energética clave entre ambos países.
La posible suspensión de exportaciones forma parte de una propuesta que busca incrementar la oferta disponible dentro del mercado estadounidense. Sin embargo, la iniciativa ha generado diferencias al interior del propio gobierno y rechazo entre integrantes de la industria petrolera, quienes advierten que la medida podría tener efectos contrarios a los esperados.
Especialistas señalan que, aunque una mayor oferta interna podría contribuir temporalmente a moderar los precios del combustible en Estados Unidos, el cierre de mercados de exportación también podría llevar a algunas refinerías a disminuir su producción, reduciendo posteriormente la oferta disponible y generando nuevas presiones al alza.
En el caso de México, la situación pone de relieve el nivel de dependencia que aún existe respecto al diésel importado. Durante el primer semestre de 2026, la producción de Pemex rondó los 270 mil barriles diarios, volumen que resulta insuficiente para cubrir por completo las necesidades del mercado nacional.
Analistas consideran que el debate abre nuevamente la discusión sobre la necesidad de fortalecer la capacidad de refinación y producción interna para reducir la vulnerabilidad ante decisiones regulatorias o comerciales adoptadas en el extranjero, particularmente en un contexto internacional donde la seguridad energética se ha convertido en un factor estratégico para las economías.



