Cada 23 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Perro Adoptado, con el objetivo de crear conciencia sobre el abandono animal y promover la adopción responsable.
La fecha busca visibilizar a los perros que esperan una segunda oportunidad en refugios o viven en situación de calle, además de reconocer la labor de rescatistas, voluntarios, refugios y veterinarios.
Entre las recomendaciones para facilitar la adaptación de un perro adoptado se encuentran proporcionarle un espacio tranquilo, establecer rutinas para su alimentación, paseos y descanso, y recurrir al refuerzo positivo en lugar de castigos.
Asimismo, se recomienda llevarlo a una revisión veterinaria para verificar su estado de salud, vacunación y desparasitación.
Esta celebración es distinta del Día Mundial del Perro, que se conmemora el 21 de julio.



