Diecisiete años después de emocionar al público internacional y convertirse en una película de culto, Mary y Max finalmente llegará a las salas de cine mexicanas. La entrañable historia creada por el director australiano Adam Elliot tendrá su esperado estreno comercial en el país el próximo 24 de septiembre, acompañada de un doblaje latino encabezado por Regina Blandón, Javier Ibarreche y Arturo Mercado.
Considerada una de las producciones más importantes realizadas con la técnica de stop motion, la cinta narra la improbable amistad entre Mary, una niña australiana de ocho años que se siente sola, y Max, un hombre de 44 años que vive en Nueva York. Lo que inicia como una carta enviada al azar termina convirtiéndose en un vínculo capaz de desafiar la distancia, el tiempo y las diferencias que existen entre ambos.
Estrenada originalmente en 2009 como película inaugural del Festival de Cine de Sundance, Mary y Max recibió también el máximo reconocimiento del Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy. Aunque en su momento tuvo un recorrido discreto en taquilla, con el paso de los años encontró una nueva generación de admiradores que la colocó entre las obras más queridas del cine animado contemporáneo.
El interés por la película se ha renovado especialmente tras el éxito de Memorias de un caracol, la más reciente producción de Adam Elliot, que fue nominada al Premio Oscar y acercó el trabajo del cineasta australiano a nuevos espectadores alrededor del mundo.
Como parte de las actividades por su llegada a México, Adam Elliot visitará la Ciudad de México para participar en una proyección especial y ofrecer una masterclass sobre su proceso creativo y el desarrollo de sus películas. El encuentro se realizará el 21 de septiembre a las 18:00 horas en Cinemex Patriotismo, donde los asistentes podrán conocer de cerca la visión de uno de los creadores más reconocidos de la animación artesanal.
La cinta también destaca por la profundidad con la que aborda temas como la soledad, la salud mental, la empatía y la necesidad humana de sentirnos comprendidos. A través de una narrativa sensible, cargada de humor y melancolía, Mary y Max recuerda que las conexiones más importantes pueden surgir en los lugares más inesperados.
Con su estreno en México, una nueva generación tendrá la oportunidad de descubrir en pantalla grande una historia que, casi dos décadas después de su creación, conserva intacta su capacidad para conmover.





