Empresas automotrices y ferroviarias de Europa están reconvirtiendo parte de sus instalaciones para fabricar armamento, drones y componentes de defensa ante el aumento de la demanda militar y la competencia de China.
Compañías como Volkswagen, Renault, KNDS y VDL Nedcar comenzaron a adaptar plantas que anteriormente producían automóviles o equipo ferroviario para destinar parte de su capacidad a la fabricación de material militar.
Uno de los casos más destacados es el de Volkswagen, que busca dar un nuevo uso a su planta de Osnabrück, en Alemania. La instalación, donde se fabricaban modelos especiales de automóviles, podría convertirse en un centro de producción de equipos de defensa, lo que permitiría conservar gran parte de los empleos existentes.
La transformación también alcanza a otras empresas europeas. En Alemania, la firma Rheinmetall utiliza antiguas instalaciones de autopartes para producir componentes de proyectiles de artillería, mientras que la franco-alemana KNDS reconvirtió una planta ferroviaria para fabricar piezas de vehículos blindados.
En Países Bajos, la fábrica VDL Nedcar, conocida por la producción de automóviles, comenzará a fabricar drones, vehículos y baterías militares tras obtener un contrato con el Ministerio de Defensa neerlandés. Por su parte, Renault anunció que producirá drones para las fuerzas armadas francesas.
Este cambio industrial ocurre en un contexto de incremento del gasto militar en Europa. Desde el inicio de la guerra en Ucrania en 2022, varios países europeos han reforzado sus presupuestos de defensa con el objetivo de fortalecer su capacidad de producción y reducir la dependencia de proveedores extranjeros.
No obstante, el crecimiento de la industria armamentista también ha estado acompañado de desafíos. En los últimos meses se han registrado incidentes e incendios en instalaciones vinculadas a la producción militar en distintos países europeos, lo que ha generado preocupación por la seguridad de este sector estratégico.






