El Abierto de Guadalajara inicia una nueva etapa con la mira puesta en fortalecer su presencia dentro del circuito profesional de la WTA. Tras su paso como torneo de categoría WTA 1000, el certamen adoptó el formato WTA 500, una decisión que busca darle mayor estabilidad operativa y asegurar su crecimiento a largo plazo.
La estrategia ya comenzó a rendir frutos. El torneo tiene garantizada su permanencia en el Centro Panamericano de Tenis de Zapopan al menos hasta 2029, con perspectivas para extender su estancia hasta 2034, consolidando a Guadalajara como uno de los principales destinos del tenis femenil en América Latina.
La quinta edición del torneo se disputará del 13 al 19 de septiembre de 2026 y contará con una combinación de figuras consolidadas y nuevos talentos. Entre las principales jugadoras inscritas destacan la ucraniana Marta Kostyuk, ubicada en el puesto 11 del ranking mundial, la rusa Anna Kalinskaya, la colombiana Camila Osorio y la campeona defensora estadounidense Iva Jovic. A ellas se sumará la estadounidense Taylor Townsend, quien recibió una invitación especial tras su destacada actuación en el US Open.
El certamen también mantiene su compromiso con el desarrollo del tenis nacional. La mexicana Renata Zarazúa participará de forma directa en el cuadro principal, acompañada por la juvenil Julia García Ruiz, quienes buscarán aprovechar la vitrina internacional que representa el torneo jalisciense.
Además de la competencia deportiva, los organizadores buscan que el evento se convierta en una experiencia integral para las y los aficionados. La propuesta incluye actividades gastronómicas, música en vivo y espacios comerciales, con una asistencia proyectada superior a las 50 mil personas durante toda la semana de competencia.
Con el respaldo de patrocinadores como Santander y Akron, el Abierto de Guadalajara busca mantenerse como una plataforma estratégica para el tenis femenil internacional y reforzar la presencia de México en el calendario global de la WTA.



