El mexicano Sergio Pérez volvió a vivir una jornada complicada en el Gran Premio de Austria, luego de que persistentes problemas mecánicos limitaran prácticamente por completo su actividad durante las dos primeras sesiones de prácticas libres disputadas este viernes en el Red Bull Ring.
El piloto de Cadillac apenas pudo completar dos vueltas en la segunda práctica, después de que una avería, similar a la registrada horas antes en la sesión inaugural, obligara nuevamente a detener su monoplaza, encendiendo las alarmas dentro de la escudería estadounidense a pocas horas de la clasificación.
La segunda sesión arrancó con un panorama adverso para el tapatío. Apenas habían transcurrido siete minutos cuando Pérez comunicó por radio que el vehículo presentaba una falla idéntica a la experimentada durante la práctica matutina. Tras completar la vuelta de instalación, el monoplaza perdió potencia en la curva seis, lo que obligó al mexicano a estacionarse a un costado del circuito.
Como consecuencia del incidente, la dirección de carrera activó el Virtual Safety Car mientras los comisarios retiraban el auto. El contratiempo evidenció que Cadillac no logró solucionar el desperfecto detectado previamente, afectando de manera importante el programa de preparación del piloto para el resto del fin de semana.
Los problemas no fueron exclusivos de Checo, pues su compañero, el finlandés Valtteri Bottas también vio interrumpida su participación después de que el fondo de su monoplaza rozara constantemente el asfalto, generando chispas e incluso pequeñas llamas. La situación obligó a su equipo a retirar el auto tras apenas seis vueltas.
Con dos prácticas marcadas por las fallas técnicas, Cadillac afrontará una intensa labor antes de la tercera sesión de entrenamientos con el objetivo de devolver a Sergio Pérez un monoplaza confiable que le permita competir en igualdad de condiciones durante la clasificación y la carrera del Gran Premio de Austria.






