La bancarrota del agua

Por: Luis Humberto Fernández @luishumbertofdz

Hace unas semanas, la ONU publicó un informe titulado “Global Water Bankruptcy”, el cual señala que la humanidad está en una bancarrota de agua, es decir, nos hemos acabado todo el recurso, incluidos todos los ahorros que se tenían por glaciares, humedales y acuíferos. El resultado es que el 75% de la población mundial tiene escasez de agua y más de la mitad de todos los lagos están secos. Si a esto le sumamos que toda el agua de lluvia ya no es segura para consumo humano en ninguna parte del mundo, entramos a una era que la ONU denomina “era de bancarrota hídrica global”.  

A esto se añaden los hechos geopolíticos, como el acuerdo que se realizó esta semana entre México y Estados Unidos en el marco del Tratado de Aguas de 1944, por el que nuestro país se compromete a enviar 432 millones de metros cúbicos de agua a Estados Unidos. Lo anterior como parte de una deuda histórica y sin poner en riesgo el vital líquido para los mexicanos. La Presidenta Claudia Sheinbaum señaló: “Lo que es muy importante que todos sepan es que no se está dando agua que no tenemos o que afecte a las y los mexicanos”.

Lo anterior nos obliga a abordar el problema del agua de una manera diferente, con un enfoque integral y justo y precisamente esto se reflejó en la nueva Ley General de Aguas y las reformas a la Ley de Aguas Nacionales, con las cuales se le dio una visión humanista al líquido y se le quitó lo neoliberal y mercantilista que la caracterizaba. El agua ya no es una mercancía, es un derecho.

Debemos reflexionar todo el modelo del agua y cuáles son nuestros patrones de consumo. La realidad es que el mayor gasto del agua está en el baño, más del 70% del líquido se gasta en esta parte del hogar, ya sea en la ducha, lavado o como vehículo de transporte de heces. En una casa de 4 personas, esto representaría mil 500 litros de agua diarios solo en el baño; y si a esto le sumamos la cantidad que la gente usa irresponsablemente para lavar banquetas o explanadas, no debe sorprendernos la escasez.

Ante todos estos desafíos, la política hídrica impulsada por la Presidenta Claudia Sheinbaum se ha distinguido por su enfoque técnico, responsable y sensible a las necesidades sociales y ambientales del país. Su visión ha priorizado la planeación estratégica, el uso sustentable del recurso y la atención a las comunidades históricamente rezagadas, fortaleciendo la coordinación institucional y la transparencia en la gestión del agua. También reconocemos el trabajo de la CONAGUA, encabezada por Efraín Morales, cuya conducción ha sido reconocida por compromiso y capacidad para articular soluciones innovadoras frente a la crisis hídrica.

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