El presidente de Estados Unidos Donald Trump firmó este jueves una Orden Ejecutiva que declara una emergencia nacional respecto a Cuba y activa un nuevo mecanismo que permite imponer aranceles adicionales a los países que vendan o suministren petróleo —de forma directa o indirecta— al Gobierno cubano.
Según la Casa Blanca, la medida responde a lo que el Gobierno estadounidense considera acciones dañinas y persistentes del régimen cubano, las cuales, afirma, representan una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos.
Un nuevo sistema arancelario
La orden establece que Estados Unidos podrá aplicar aranceles ad valorem adicionales a las importaciones de cualquier nación que:
- Venda petróleo a Cuba.
- Suministre crudo o derivados a través de intermediarios o terceros países.
El mecanismo otorga amplias facultades al Departamento de Comercio y al Departamento de Estado para identificar a los países involucrados, recomendar el nivel de arancel y ejecutar las sanciones.
Una medida con impacto geopolítico
La administración estadounidense sostiene que Cuba:
- Mantiene vínculos con países considerados hostiles, como Rusia, China e Irán.
- Alberga capacidades militares e infraestructura de inteligencia extranjeras.
- Da apoyo a grupos como Hezbolá y Hamás.
Washington asegura que cortar el flujo energético hacia la isla forma parte de una estrategia para limitar el “respaldo económico” que mantiene al régimen cubano.
La medida se produce tras la interrupción del suministro venezolano de petróleo a la isla y en un momento en que varios países —incluido México— habían suplido parte de ese faltante con envíos regulares. La orden ejecutiva podría afectar a cualquier nación que mantenga ese comercio.
La Casa Blanca aclaró que el presidente podrá modificar o suspender estas sanciones si Cuba o los países afectados adoptan medidas que reduzcan la amenaza identificada.






