Organizaciones alertan retrocesos agroalimentarios para México en 2026 por incertidumbre comercial y dependencia de importaciones

El primer año de la nueva etapa de la administración estadounidense ha dejado un balance negativo para el sector agroalimentario mexicano, advirtió Álvaro López Ríos, secretario general de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA), quien señaló que persisten la incertidumbre en granos, la presión arancelaria y una alta volatilidad económica para los productores nacionales.

Según el dirigente, Estados Unidos continúa consolidándose como el principal proveedor de alimentos para México, lo que genera condiciones de inseguridad alimentaria, debido a la insuficiente inversión pública en el campo mexicano y a la falta de programas que fortalezcan la producción nacional.

“México queda en situación vulnerable si no impulsa políticas para recuperar la autosuficiencia y la soberanía alimentaria”, afirmó.

Panorama 2026: caída productiva y dependencia creciente

López Ríos explicó que, aunque el sector ha demostrado capacidad de resiliencia, el país enfrenta un escenario complejo marcado por:

  • Elevada importación de granos básicos procedentes de Estados Unidos.
  • Una caída de (-)7.0 % en la actividad primaria registrada en noviembre de 2025, de acuerdo con cifras del IGAE.
  • Un entorno internacional con amenazas arancelarias que han impactado productos mexicanos como el jitomate.

Presión arancelaria y asimetría competitiva

El dirigente subrayó que la presión comercial ha sido constante, con amenazas de aranceles de hasta 17 % a productos agrícolas y tarifas generales del 25 % aplicadas en meses previos, lo que ha generado incertidumbre entre exportadores.

Al mismo tiempo, resaltó la desventaja competitiva frente al campo estadounidense, que en 2025 recibió 78 mil millones de dólares en apoyos gubernamentales:

  • 12 mil millones de dólares destinados a un programa nuevo para compensar disrupciones del mercado.
  • 66 mil millones para fortalecer programas de cobertura de precios y riesgos agrícolas.

Estos recursos, explicó, funcionan como un amortiguador financiero para los agricultores norteamericanos, mientras que en México los apoyos continúan siendo asistencialistas y de carácter limitado, lo que profundiza la desigualdad entre ambos países.

Llamado al Gobierno de México

López Ríos solicitó a la administración federal revisar el Plan México y redirigir la política agroalimentaria para:

  • Recuperar la autosuficiencia alimentaria.
  • Fortalecer la inversión en producción nacional.
  • Proteger al campo frente a las distorsiones del mercado internacional.

“Estados Unidos demuestra que el apoyo al campo es una prioridad de Estado. México debe asumir el mismo compromiso con su seguridad alimentaria y con la estabilidad rural”, concluyó.

MÁS INFORMACIÓN

MÁS INFORMACIÓN

NOTAS RELACIONADAS