Naciones Unidas declaró oficialmente este viernes un estado de hambruna en la Franja de Gaza, en un anuncio sin precedentes que cataloga la situación de más de 500,000 palestinos como “catastrófica”. La medida se produce en medio de una escalada de las hostilidades, con Israel amenazando con destruir la ciudad de Gaza, la mayor urbe del territorio.
La Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria (IPC), organismo de la ONU con sede en Roma, confirmó que la gobernación norte de Gaza ya atraviesa esta hambruna y proyecta que se extenderá a las zonas de Deir al Balah y Jan Yunis —lo que equivale a dos tercios del territorio— para finales de septiembre.
La declaración fue calificada de “mentira descarada” por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien aseguró que “Israel no tiene una política de hambruna. Israel tiene una política de prevención de la hambruna”.
Sin embargo, la ONU responsabilizó directamente a Israel. Tom Fletcher, director de la Oficina de Asuntos Humanitarios de la ONU, acusó en Ginebra que esta catástrofe “podría haberse evitado” sin “la obstrucción sistemática de Israel” al acceso de ayuda humanitaria.
El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, fue más allá y afirmó que “es un crimen de guerra utilizar el hambre como método militar”. El secretario general, António Guterres, añadió: “No podemos permitir que esta situación continúe con total impunidad”.
La Cruz Roja instó a Israel, en su calidad de potencia ocupante, a “satisfacer las necesidades básicas” de la población, mientras que el Reino Unido tildó la crisis de “escándalo moral”.
El anuncio de la hambruna contrasta con la intensificación de las operaciones militares. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, prometió destruir Ciudad de Gaza si Hamás no se desarma y libera a todos los rehenes, amenazando con convertirla en ciudades fantasma como Rafah o Beit Hanun.
A pesar de que Netanyahu dio luz verde a “negociaciones inmediatas” para la liberación de rehenes, el ejército israelí controla cerca del 75% del territorio e intensifica su ofensiva, autorizando esta semana la movilización de 60,000 reservistas para una operación en la capital gazatí.






