Ante el aumento de fenómenos meteorológicos extremos derivados del cambio climático, el Instituto Politécnico Nacional (IPN) anunció que su primera generación de ingenieros en Meteorología fortalecerá los modelos de predicción con el uso de Inteligencia Artificial (IA), con el objetivo de mejorar los protocolos de protección civil y emitir alertas tempranas más precisas.
El programa, impartido en la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura (ESIA), Unidad Ticomán, busca formar profesionales capaces de anticipar huracanes, tornados, sequías, lluvias torrenciales y olas de calor o frío, mediante el uso de tecnologías de radar, satélites y modelos numéricos avanzados.
El coordinador del programa, Leodegario Sansón Reyes, explicó que la IA permitirá reducir los tiempos de procesamiento de los modelos meteorológicos y encontrar correlaciones entre variables atmosféricas clave, como la formación de nubes y lluvias, para generar pronósticos más puntuales.
“Los ingenieros politécnicos podrán aplicar IA para anticipar fenómenos como la intensificación rápida de ciclones, como ocurrió con el huracán Erick en el Pacífico”, señaló.
El programa de Ingeniería en Meteorología tiene una duración de cuatro años y combina materias de física, matemáticas, programación, modelos numéricos y prácticas en el Servicio Meteorológico Nacional (SMN). Sus contenidos responden a las necesidades del SMN y a las recomendaciones de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
Actualmente, la primera generación está integrada por 20 estudiantes que cursan el segundo semestre.
Sansón Reyes, con formación en el Centro Nacional de Huracanes de Miami y el Centro de Análisis Meteorológico Aeronáutico de México, subrayó la urgencia de replantear los métodos de cálculo de zonas inundables en el país, para reducir la vulnerabilidad de la población ante eventos extremos.
Con esta iniciativa, el IPN se convierte en la primera institución educativa del país en ofrecer una ingeniería especializada en meteorología, apostando por la ciencia, la tecnología y la innovación como herramientas clave para enfrentar los desafíos del clima del siglo XXI.





