La líder ultraderechista francesa, Marine Le Pen fue condenada este lunes a cinco años de inhabilitación para ejercer cargos públicos, lo que le impide presentarse, por el momento, a las elecciones presidenciales de 2027. El tribunal correccional de París la declaró culpable de malversar fondos públicos durante su etapa como eurodiputada, en un caso que podría truncar sus aspiraciones políticas en un momento en que figuraba como una de las favoritas para la presidencia.
La justicia francesa impuso a Le Pen, de 56 años, una pena de cuatro años de prisión, de los cuales dos deberá cumplir bajo arresto domiciliario con pulsera electrónica una vez que la sentencia sea firme. Sin embargo, el golpe más duro es la inhabilitación inmediata para el “derecho de sufragio pasivo” (derecho a ser elegida), que le cierra las puertas a la carrera presidencial a menos que logre revertir la sentencia en apelación.
La magistrada Bénédicte de Perthuis, presidenta del tribunal, justificó la decisión argumentando que permitir que una persona condenada se presentara a la presidencia supondría “una importante amenaza para el orden público”.
Le Pen y su partido, Agrupación Nacional (RN, antes Frente Nacional), fueron acusados de utilizar entre 2004 y 2016 alrededor de 21.000 euros mensuales (unos 22.700 dólares) destinados a pagar asistentes parlamentarios en Bruselas para, en realidad, financiar actividades del partido en Francia. El tribunal consideró probado que se trató de un “sistema de malversación concertado y deliberado”, lo que permitió al RN ahorrarse importantes sumas de dinero.
Además de Le Pen, otras 24 personas vinculadas al partido fueron condenadas en este caso, que se juzgó entre septiembre y noviembre pasados.
La defensa de la líder ultraderechista anunció que recurrirá la sentencia, pero el proceso de apelación podría extenderse hasta poco antes de las presidenciales de 2027. Incluso si logra reducir la inhabilitación, el desgaste político podría ser irreversible.
Tras conocer el fallo, Le Pen abandonó el tribunal sin esperar a escuchar las penas y se limitó a anunciar una entrevista en el prime time de la cadena TF1 para dar su versión. Su silencio inicial contrasta con la contundencia de una condena que no solo afecta a su futuro, sino que también debilita a su partido en un momento clave de la política francesa.