Un potente terremoto de magnitud 7,7 sacudió este viernes la región de Sagaing, en Birmania, dejando al menos mil 644 fallecidos y 3 mil 408 heridos, según el último balance oficial de la junta militar. El sismo, que también se sintió con fuerza en Tailandia, provocó el colapso de edificios, puentes y templos, aumentando el temor de que la cifra de víctimas siga creciendo.
El movimiento telúrico ocurrió a las 06:20 GMT (12:50 hora local) y fue seguido por una réplica de 6,7 grados, agravando la destrucción. Al ser un sismo superficial, su impacto se extendió hasta Bangkok, a 1.000 km del epicentro, donde los edificios se sacudieron violentamente.
En Mandalay, la segunda ciudad más grande de Birmania, más de 90 personas podrían estar atrapadas bajo los escombros de un edificio residencial de doce pisos, según la Cruz Roja.
Periodistas en el lugar documentaron pagodas históricas reducidas a ruinas, mientras las autoridades cerraron el aeropuerto de Mandalay tras el derrumbe parcial de su techo. Este bloqueo podría obstaculizar las labores de rescate en un país ya debilitado por la guerra civil y un sistema de salud colapsado.
Birmania enfrenta una grave crisis humanitaria desde el golpe de Estado de 2021, con enfrentamientos entre militares y grupos rebeldes. La falta de infraestructura y el aislamiento internacional complican la respuesta ante la catástrofe.
Mientras los equipos de emergencia trabajan contra reloj, se espera que el número de víctimas aumente en las próximas horas. La comunidad internacional sigue de cerca la situación, aunque la junta militar mantiene restricciones que dificultan la ayuda externa.