{"id":66440,"date":"2026-04-10T12:25:00","date_gmt":"2026-04-10T18:25:00","guid":{"rendered":"https:\/\/la-guardia.com.mx\/?p=66440"},"modified":"2026-04-09T21:04:01","modified_gmt":"2026-04-10T03:04:01","slug":"la-seguridad-nacional-la-inteligencia-y-el-espionaje-en-la-segunda-mitad-del-siglo-xx-en-mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/la-guardia.com.mx\/?p=66440","title":{"rendered":"La seguridad nacional, la inteligencia y el espionaje en la segunda mitad del siglo XX en M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"is-style-rounded wp-block-image alignleft size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"769\" height=\"1024\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/la-guardia.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Imagen-de-WhatsApp-2023-11-17-a-las-18.53.32_c2df574c.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3337\" style=\"width:107px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/la-guardia.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Imagen-de-WhatsApp-2023-11-17-a-las-18.53.32_c2df574c.jpg 769w, https:\/\/la-guardia.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Imagen-de-WhatsApp-2023-11-17-a-las-18.53.32_c2df574c-225x300.jpg 225w, https:\/\/la-guardia.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Imagen-de-WhatsApp-2023-11-17-a-las-18.53.32_c2df574c-113x150.jpg 113w\" sizes=\"auto, (max-width: 769px) 100vw, 769px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Por: Onel Ortiz<\/strong> <a href=\"https:\/\/twitter.com\/onelortiz\">@onelortiz<\/a><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"\">La segunda mitad del siglo XX fue, para el mundo y para M\u00e9xico, una larga partida de ajedrez donde las piezas no siempre fueron visibles y donde los movimientos decisivos se realizaron en la penumbra. La seguridad nacional, la inteligencia y el espionaje dejaron de ser herramientas excepcionales para convertirse en mecanismos permanentes de control, supervivencia y proyecci\u00f3n del poder. En ese tablero global, M\u00e9xico ocup\u00f3 una posici\u00f3n singular: no fue protagonista abierto de la confrontaci\u00f3n, pero s\u00ed un territorio estrat\u00e9gico donde se cruzaron intereses, ideolog\u00edas y operaciones encubiertas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"\">El contexto internacional marc\u00f3 la pauta. La Guerra Fr\u00eda no fue solamente un enfrentamiento ideol\u00f3gico entre capitalismo y socialismo; fue, sobre todo, una guerra de informaci\u00f3n. Desde los a\u00f1os cincuenta, con la consolidaci\u00f3n de los bloques liderados por Estados Unidos y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, el mundo se organiz\u00f3 en torno a redes de inteligencia que buscaban anticipar, infiltrar o desestabilizar al adversario. La construcci\u00f3n del Muro de Berl\u00edn, la guerra de Corea, el conflicto en Vietnam y las revoluciones en Am\u00e9rica Latina no pueden entenderse sin la acci\u00f3n constante de servicios de inteligencia que operaban m\u00e1s all\u00e1 de los reflectores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"\">Am\u00e9rica Latina fue uno de los principales escenarios de esta disputa. La revoluci\u00f3n cubana encendi\u00f3 las alarmas en Washington, que respondi\u00f3 con una pol\u00edtica sistem\u00e1tica de intervenci\u00f3n indirecta. Los golpes de Estado en Guatemala, Chile y Argentina, as\u00ed como la financiaci\u00f3n de grupos contrainsurgentes, fueron expresiones de una estrategia que combinaba inteligencia, propaganda y operaciones encubiertas. Del otro lado, la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y sus aliados buscaron expandir su influencia apoyando movimientos revolucionarios, generando una red de espionaje que penetr\u00f3 gobiernos, universidades y organizaciones sociales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"\">En ese contexto, M\u00e9xico jug\u00f3 un papel ambiguo. Por un lado, mantuvo un discurso de soberan\u00eda, no intervenci\u00f3n y autodeterminaci\u00f3n de los pueblos, heredado de la tradici\u00f3n diplom\u00e1tica posrevolucionaria. Por otro, en los hechos, permiti\u00f3 y en ocasiones colabor\u00f3 con agencias de inteligencia extranjeras, particularmente con Estados Unidos. La vecindad geogr\u00e1fica y la interdependencia econ\u00f3mica hicieron inevitable esta relaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n colocaron al pa\u00eds en una posici\u00f3n de vulnerabilidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"\">Durante las d\u00e9cadas de los cincuenta, sesenta y setenta, M\u00e9xico vivi\u00f3 bajo la hegemon\u00eda del r\u00e9gimen pri\u00edsta, que logr\u00f3 consolidar un modelo de estabilidad basado en cuatro pilares: la presidencia fuerte, la lealtad de las fuerzas armadas, el corporativismo pol\u00edtico y el crecimiento econ\u00f3mico sostenido. Este modelo gener\u00f3 una legitimidad relativa que permiti\u00f3 contener tensiones sociales, pero tambi\u00e9n cre\u00f3 las condiciones para un ejercicio autoritario del poder.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"\">En materia de seguridad nacional, el Estado mexicano desarroll\u00f3 una estructura de inteligencia orientada m\u00e1s al control interno que a la defensa frente a amenazas externas. La creaci\u00f3n de la Direcci\u00f3n Federal de Seguridad (DFS) es el ejemplo m\u00e1s claro de esta l\u00f3gica. M\u00e1s que un organismo profesional de inteligencia estrat\u00e9gica, la DFS funcion\u00f3 como una polic\u00eda pol\u00edtica encargada de vigilar, infiltrar y neutralizar a la oposici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"\">Durante los gobiernos de Miguel Alem\u00e1n, Adolfo Ruiz Cortines y Adolfo L\u00f3pez Mateos, la represi\u00f3n fue selectiva y focalizada. El r\u00e9gimen manten\u00eda el control sin recurrir a una violencia sistem\u00e1tica. Sin embargo, el crecimiento de los movimientos sociales y la radicalizaci\u00f3n pol\u00edtica de los a\u00f1os sesenta cambiaron el escenario. La insurrecci\u00f3n estudiantil de 1968 marc\u00f3 un punto de quiebre. La respuesta del Estado, culminada en la matanza del 2 de octubre en Tlatelolco, evidenci\u00f3 el uso de la inteligencia como herramienta de persecuci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"\">El gobierno de Gustavo D\u00edaz Ordaz utiliz\u00f3 los aparatos de seguridad para construir un enemigo interno. Los estudiantes, los intelectuales cr\u00edticos y los movimientos sociales fueron catalogados como amenazas a la estabilidad nacional. La informaci\u00f3n recopilada por los servicios de inteligencia no se utiliz\u00f3 para prevenir conflictos, sino para para realizar y luego justificar la represi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"\">Esta l\u00f3gica se profundiz\u00f3 durante el sexenio de Luis Echeverr\u00eda. La llamada \u201cguerra sucia\u201d fue la expresi\u00f3n m\u00e1s cruda de un Estado que, en nombre de la seguridad nacional, despleg\u00f3 pr\u00e1cticas de espionaje, desaparici\u00f3n forzada y asesinato contra grupos guerrilleros y opositores pol\u00edticos. El halconazo del 10 de junio de 1971 confirm\u00f3 que la violencia estatal no era un accidente, sino una pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"\">Mientras tanto, en el \u00e1mbito internacional, M\u00e9xico segu\u00eda siendo un punto de encuentro para diversas agencias de inteligencia. Esp\u00edas estadounidenses, sovi\u00e9ticos, chinos y europeos operaban en el pa\u00eds, aprovechando su relativa apertura pol\u00edtica y su posici\u00f3n geogr\u00e1fica. Las embajadas se convirtieron en centros de operaci\u00f3n, y las universidades en espacios de disputa ideol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"\">Pero si el espionaje extranjero representaba un desaf\u00edo, la corrupci\u00f3n interna termin\u00f3 por erosionar las instituciones de seguridad desde dentro. Durante el gobierno de Jos\u00e9 L\u00f3pez Portillo, la infiltraci\u00f3n del crimen organizado en las estructuras policiales alcanz\u00f3 niveles alarmantes. La figura de Arturo Durazo Moreno simboliza esta degradaci\u00f3n: un jefe policiaco que utiliz\u00f3 el poder del Estado para construir una red de corrupci\u00f3n, impunidad y complicidad con actividades il\u00edcitas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"\">La l\u00ednea entre seguridad nacional y delincuencia organizada comenz\u00f3 a difuminarse. Los aparatos de inteligencia, dise\u00f1ados para proteger al Estado, fueron cooptados por intereses particulares. Esta captura institucional tuvo consecuencias profundas que a\u00fan hoy se resienten.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"\">El intento de reformar y limpiar estas estructuras durante el gobierno de Miguel de la Madrid fue insuficiente. La inercia de la corrupci\u00f3n y la falta de una transformaci\u00f3n estructural impidieron cambios de fondo. Fue hasta el sexenio de Carlos Salinas de Gortari cuando se tom\u00f3 la decisi\u00f3n de desmantelar la Direcci\u00f3n Federal de Seguridad y crear nuevas instituciones, como el Centro de Inteligencia y Seguridad Nacional (CISEN).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"\">Sin embargo, esta reforma respondi\u00f3 m\u00e1s a una necesidad de legitimidad pol\u00edtica que a una verdadera reconfiguraci\u00f3n del sistema de inteligencia. Salinas lleg\u00f3 al poder en medio de cuestionamientos electorales y utiliz\u00f3 la seguridad como herramienta para consolidar su autoridad. Los golpes espectaculares contra l\u00edderes sindicales y narcotraficantes fueron, en muchos casos, operaciones medi\u00e1ticas que buscaban enviar mensajes de control.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"\">A nivel global, el final de la Guerra Fr\u00eda, simbolizado por la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn y la disoluci\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, gener\u00f3 la ilusi\u00f3n de un mundo sin conflictos ideol\u00f3gicos. Se habl\u00f3 del \u201cfin de la historia\u201d y del triunfo definitivo del modelo liberal. Sin embargo, lo que realmente ocurri\u00f3 fue una transformaci\u00f3n de las amenazas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"\">La inteligencia dej\u00f3 de centrarse exclusivamente en la confrontaci\u00f3n entre Estados y comenz\u00f3 a enfocarse en actores no estatales: organizaciones criminales, grupos terroristas, redes financieras il\u00edcitas. La guerra contra las drogas, impulsada por Estados Unidos desde los a\u00f1os ochenta, se convirti\u00f3 en un nuevo eje de la seguridad internacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"\">M\u00e9xico, nuevamente, se encontr\u00f3 en el centro de esta din\u00e1mica. La debilidad institucional heredada, la corrupci\u00f3n en los cuerpos de seguridad y la falta de una estrategia integral facilitaron el crecimiento del crimen organizado. La inteligencia, lejos de ser un instrumento eficaz, se convirti\u00f3 en un campo de disputa entre intereses legales e ilegales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"\">Las lecciones de este periodo son m\u00faltiples y, sobre todo, vigentes. La primera es que la inteligencia no puede estar al servicio de un proyecto pol\u00edtico particular. Cuando los aparatos de seguridad se utilizan para vigilar y reprimir a la oposici\u00f3n, se pierde su funci\u00f3n esencial y se erosiona la legitimidad del Estado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"\">La segunda lecci\u00f3n es que la seguridad nacional no puede construirse sin instituciones profesionales, transparentes y sujetas a controles democr\u00e1ticos. La opacidad y la discrecionalidad son el terreno f\u00e9rtil para la corrupci\u00f3n y el abuso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"\">La tercera lecci\u00f3n es que la cooperaci\u00f3n internacional en materia de inteligencia debe manejarse con cautela. La historia demuestra que la subordinaci\u00f3n a intereses extranjeros puede comprometer la soberan\u00eda y distorsionar las prioridades nacionales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"\">Finalmente, la experiencia del siglo XX muestra que las amenazas evolucionan, pero los errores tienden a repetirse. En el M\u00e9xico contempor\u00e1neo, la seguridad nacional enfrenta desaf\u00edos complejos: el crimen organizado, la violencia estructural, la infiltraci\u00f3n institucional y las presiones externas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"\">Construir un sistema de inteligencia eficaz requiere aprender del pasado. No se trata de replicar modelos autoritarios ni de regresar a pr\u00e1cticas de espionaje pol\u00edtico, sino de desarrollar capacidades estrat\u00e9gicas que permitan anticipar riesgos, proteger a la poblaci\u00f3n y fortalecer al Estado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"\">La historia de la inteligencia en la segunda mitad del siglo XX es, en \u00faltima instancia, una advertencia. Cuando el poder se ejerce sin l\u00edmites, cuando la informaci\u00f3n se utiliza para controlar en lugar de comprender, y cuando las instituciones se subordinan a intereses particulares, la seguridad se convierte en su contrario: en una fuente de inseguridad permanente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"\">M\u00e9xico tiene la oportunidad de romper ese ciclo. Pero para hacerlo, debe asumir una verdad inc\u00f3moda: la seguridad nacional no se construye en la oscuridad, sino en la transparencia, la legalidad y la confianza ciudadana. S\u00f3lo as\u00ed, el espionaje dejar\u00e1 de ser sin\u00f3nimo de represi\u00f3n y se convertir\u00e1 en una herramienta leg\u00edtima para la defensa del inter\u00e9s p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"\"><strong>Consulta esta Opini\u00f3n en video a trav\u00e9s de YouTube:<\/strong><br><br><a href=\"https:\/\/youtu.be\/u0kLVac2fnk?si=bNgH6BnTOIv11ZxU\">https:\/\/youtu.be\/u0kLVac2fnk?si=bNgH6BnTOIv11ZxU<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La segunda mitad del siglo XX fue, para el mundo y para M\u00e9xico, una larga partida de ajedrez donde las piezas no siempre fueron visibles y donde los movimientos decisivos se realizaron en la penumbra. 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