{"id":61712,"date":"2026-02-24T12:27:35","date_gmt":"2026-02-24T18:27:35","guid":{"rendered":"https:\/\/la-guardia.com.mx\/?p=61712"},"modified":"2026-02-24T12:27:38","modified_gmt":"2026-02-24T18:27:38","slug":"de-los-polkos-del-siglo-xix-a-la-polarizacion-del-siglo-xxi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/la-guardia.com.mx\/?p=61712","title":{"rendered":"De los polkos del siglo XIX a la polarizaci\u00f3n del siglo XXI"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"is-style-rounded wp-block-image alignleft size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"960\" height=\"1436\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/la-guardia.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Imagen-de-WhatsApp-2023-11-29-a-las-12.59.29_76d9a8c5-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4367\" style=\"width:107px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/la-guardia.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Imagen-de-WhatsApp-2023-11-29-a-las-12.59.29_76d9a8c5-1.jpg 960w, https:\/\/la-guardia.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Imagen-de-WhatsApp-2023-11-29-a-las-12.59.29_76d9a8c5-1-201x300.jpg 201w, https:\/\/la-guardia.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Imagen-de-WhatsApp-2023-11-29-a-las-12.59.29_76d9a8c5-1-685x1024.jpg 685w, https:\/\/la-guardia.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Imagen-de-WhatsApp-2023-11-29-a-las-12.59.29_76d9a8c5-1-100x150.jpg 100w, https:\/\/la-guardia.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/Imagen-de-WhatsApp-2023-11-29-a-las-12.59.29_76d9a8c5-1-768x1149.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 960px) 100vw, 960px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Por: <\/strong>Ra\u00fal Bonifaz <strong><a href=\"https:\/\/twitter.com\/Bonifaz49\" data-type=\"link\" data-id=\"https:\/\/twitter.com\/Bonifaz49\">@Bonifaz49<\/a><\/strong><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"\">En 1845, cuando ya los conflictos con Estados Unidos hab\u00edan escalado hasta el grado de ej\u00e9rcitos en marcha, un militar mexicano, Mariano Paredes Arrillaga, dio un golpe de Estado en contra del presidente Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Herrera y se convirti\u00f3 en un nuevo gobernante de M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"\">Su \u201cacto de traici\u00f3n\u201d lo convirti\u00f3, para la opini\u00f3n pol\u00edtica, en un agente del Polk, por el entonces presidente de Estados Unidos, James Polk. A Paredes Arrillaga y a sus seguidores se les comenz\u00f3 a nombrar polkos como un sin\u00f3nimo de traidor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"\">\u200bEn aquellos tiempos, en las circunstancias de nuestro pa\u00eds, un golpe de Estado no siempre era considerado un evento de lesa patria. Es m\u00e1s, muchos militares dieron golpes de mano y se presentaron como los salvadores de la Naci\u00f3n, con diferentes grados de aceptaci\u00f3n para cada uno de ellos. Esta circunstancia no se present\u00f3 en el caso del militar golpista que me ocupa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"\">\u200bSin embargo, lo sucedido m\u00e1s tarde nos indica que la historia no es lineal ni tiene un solo sentido, pues apenas dos a\u00f1os despu\u00e9s, los llamados polkos, que en su mayor\u00eda eran fif\u00eds, portadores de buenas armas sobre excelentes cabalgaduras, se integraron a las tropas del General Mariano Arista e hicieron una de las mejores defensas militares de aquella guerra. Hubo mucho hero\u00edsmo y un conjunto de t\u00e1cticas eficaces. De no ser por la falta de municiones\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"\">\u200bMeses despu\u00e9s, tras la tragedia mexicana consumada con la presencia de las tropas estadounidenses en el Z\u00f3calo de la Ciudad de M\u00e9xico, el General Paredes regres\u00f3 a M\u00e9xico con la intenci\u00f3n de echar abajo el tratado de Guadalupe-Hidalgo, mismo que consumaba uno de los despojos m\u00e1s grandes de la historia mundial. Esta vez no encontr\u00f3 las condiciones para armar una resistencia, pero su fracaso no fue por falta de patriotismo de a deveras ni mucho menos. El polko mayor era un verdadero mexicano.\u200b<\/p>\n\n\n\n<p class=\"\">\u200bHoy ha vuelto el calificativo de polkos para algunos connacionales que piensan de manera distinta. Ha vuelto aquel arsenal expresivo que reflej\u00f3 en un tiempo las diversas visiones sobre los rumbos de la Naci\u00f3n. Los nuevos polkos son quienes se niegan a expresar su nacionalismo tal como lo exige la contraparte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"\">Tambi\u00e9n se ha comenzado a o\u00edr la expresi\u00f3n \u201cmalinchista\u201d con tonos agresivos. Seguramente tambi\u00e9n es necesario revisar el t\u00e9rmino, porque La Malinche es un personaje hist\u00f3rico que, en la medida en que m\u00e1s se le conoce se a\u00f1aden m\u00e1s elementos a nuestra historia que debemos entender.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"\">La ideolog\u00eda, liberal o conservadora, dividi\u00f3 a los mexicanos en el siglo XIX. La polarizaci\u00f3n dividi\u00f3 al territorio mexicano entre lo que es nuestro y lo que perdimos. Hoy, la polarizaci\u00f3n parece haber regresado por sus fueros y sus efectos ya los hemos conocido en sus modalidades m\u00e1s lamentables. La polarizaci\u00f3n puede dar buenos resultados en el corto plazo: puede ser un recurso ideol\u00f3gico de altas densidades en una competencia pol\u00edtica con varias particularidades. Sin embargo, su impronta, desde cualquier punto de vista, siempre nos traer\u00e1 resultados lamentables. Hoy, para M\u00e9xico, polarizar es destruir.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 1845, cuando ya los conflictos con Estados Unidos hab\u00edan escalado hasta el grado de ej\u00e9rcitos en marcha, un militar mexicano, Mariano Paredes Arrillaga, dio un golpe de Estado en contra del presidente Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Herrera y se convirti\u00f3 en un nuevo gobernante de M\u00e9xico. 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