{"id":47938,"date":"2025-07-25T12:31:16","date_gmt":"2025-07-25T18:31:16","guid":{"rendered":"https:\/\/la-guardia.com.mx\/?p=47938"},"modified":"2025-07-25T12:31:22","modified_gmt":"2025-07-25T18:31:22","slug":"conspiraciones-y-delaciones-el-sustrato-de-la-independencia-de-mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/la-guardia.com.mx\/?p=47938","title":{"rendered":"Conspiraciones y delaciones: el sustrato de la Independencia de M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image alignleft size-full is-resized is-style-rounded\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"769\" height=\"1024\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/la-guardia.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Imagen-de-WhatsApp-2023-11-17-a-las-18.53.32_c2df574c.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3337\" style=\"width:107px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/la-guardia.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Imagen-de-WhatsApp-2023-11-17-a-las-18.53.32_c2df574c.jpg 769w, https:\/\/la-guardia.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Imagen-de-WhatsApp-2023-11-17-a-las-18.53.32_c2df574c-225x300.jpg 225w, https:\/\/la-guardia.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Imagen-de-WhatsApp-2023-11-17-a-las-18.53.32_c2df574c-113x150.jpg 113w\" sizes=\"auto, (max-width: 769px) 100vw, 769px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Por: Onel Ortiz<\/strong> <a href=\"https:\/\/twitter.com\/onelortiz\">@onelortiz<\/a><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La independencia de M\u00e9xico no comenz\u00f3 con un grito, sino con un susurro. Fue una historia hecha de palabras prohibidas, de cartas escondidas, de reuniones nocturnas, de vasos de vino que ocultaban proclamas. Mucho antes de que Miguel Hidalgo hiciera sonar las campanas de Dolores aquella madrugada de septiembre de 1810, ya resonaban, en voz baja, las campanas de la conspiraci\u00f3n. En los corredores del poder virreinal, en las sacrist\u00edas de los curas criollos y en los modestos salones de lectura donde se discut\u00edan las ideas de Rousseau, Montesquieu y Voltaire, ya se fraguaba una revoluci\u00f3n no contra un rey, sino contra un sistema de exclusi\u00f3n, privilegios y desprecio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las conjuras, delaciones y conspiraciones previas a la lucha por la Independencia fueron el preludio de un cambio que llevaba d\u00e9cadas gest\u00e1ndose, no en el estruendo de la p\u00f3lvora, sino en el lento goteo del resentimiento criollo y del idealismo ilustrado. No fue un solo hecho, ni un solo personaje, sino una red de acciones clandestinas, acuerdos rotos, traiciones \u00edntimas y esperanzas frustradas lo que empuj\u00f3 al virreinato de la Nueva Espa\u00f1a al colapso del r\u00e9gimen colonial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para entender las primeras conspiraciones es indispensable situarse en el horizonte mental de los criollos de finales del siglo XVIII. Eran hombres que se sab\u00edan herederos del poder econ\u00f3mico, pero excluidos sistem\u00e1ticamente del poder pol\u00edtico. Pose\u00edan tierras, minas, ganado, esclavos y conocimientos, pero eran tratados como ciudadanos de segunda clase frente a los peninsulares reci\u00e9n llegados. Las reformas borb\u00f3nicas endurecieron a\u00fan m\u00e1s esta brecha: se centraliz\u00f3 la administraci\u00f3n, se expulsaron a los jesuitas \u2014los mejores educadores del criollato\u2014 y se impusieron restricciones a las \u00e9lites locales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este contexto, el influjo de las ideas ilustradas no cay\u00f3 en terreno bald\u00edo. La revoluci\u00f3n americana (1776) y la revoluci\u00f3n francesa (1789) eran conocidas y debatidas en las tertulias criollas. La Declaraci\u00f3n de los Derechos del Hombre y del Ciudadano circulaba de mano en mano, bajo la vigilancia de la Inquisici\u00f3n, que hab\u00eda catalogado aquellas p\u00e1ginas como material her\u00e9tico. Pero el virus de la libertad ya estaba en la sangre. Las ideas de soberan\u00eda popular, igualdad civil, libertad de comercio y autodeterminaci\u00f3n comenzaron a colarse por los intersticios de un r\u00e9gimen que presum\u00eda de estabilidad pero que ya ol\u00eda a derrumbe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ocupaci\u00f3n napole\u00f3nica de Espa\u00f1a en 1808 y la prisi\u00f3n de Fernando VII precipitaron la crisis. Los criollos vieron una oportunidad: si el rey estaba ausente, \u00bfqui\u00e9n mandaba? \u00bfPor qu\u00e9 obedecer a un virrey nombrado por una Junta en la pen\u00ednsula si en Am\u00e9rica tambi\u00e9n pod\u00edan organizar su propia soberan\u00eda? La monarqu\u00eda ya no era una instituci\u00f3n incuestionable: era una m\u00e1scara vac\u00eda que muchos estaban dispuestos a arrancar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Conspiraci\u00f3n de los machetes (1799).&nbsp; En la azotea de una modesta casa de la Ciudad de M\u00e9xico, Pedro de la Portilla reuni\u00f3 a un grupo de criollos empobrecidos y empleados menores del virreinato. Su plan era m\u00e1s desesperado que ambicioso: con machetes, cuchillos y unas pocas armas de fuego, tomar\u00edan la capital, liberar\u00edan a los presos y proclamar\u00edan la independencia en nombre de Fernando VII. Era una mezcla de lealtad mon\u00e1rquica y rabia social. No buscaban romper con el rey, sino con sus malos representantes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La conspiraci\u00f3n fue delatada casi de inmediato. El virrey recibi\u00f3 la informaci\u00f3n de una fuente an\u00f3nima \u2014posiblemente uno de los mismos conjurados\u2014 y los arrestos fueron r\u00e1pidos. Sin embargo, la represi\u00f3n fue contenida. Los conspiradores no fueron ejecutados, sino encarcelados y vigilados. A pesar de su fracaso, esta conjura fue un primer s\u00edntoma: el descontento ya no era s\u00f3lo una conversaci\u00f3n de sal\u00f3n, sino una intenci\u00f3n pol\u00edtica concreta, aunque precaria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Conspiraci\u00f3n de Valladolid (1809). Una d\u00e9cada despu\u00e9s, la situaci\u00f3n pol\u00edtica era a\u00fan m\u00e1s inestable. La Conspiraci\u00f3n de Valladolid, m\u00e1s estructurada y articulada, reuni\u00f3 a militares, cl\u00e9rigos e intelectuales. Entre ellos estaban el cura Jos\u00e9 Mar\u00eda Garc\u00eda Obeso, el capit\u00e1n Jos\u00e9 Mar\u00eda Michelena y el teniente Jos\u00e9 Mar\u00eda Izazaga. A diferencia de la anterior, esta conjura ten\u00eda un objetivo m\u00e1s institucional: formar una Junta de Gobierno aut\u00f3noma en nombre de Fernando VII, siguiendo el modelo de las juntas espa\u00f1olas en C\u00e1diz, Sevilla y Oviedo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No se trataba a\u00fan de romper con Espa\u00f1a, sino de asumir el gobierno en tanto el rey leg\u00edtimo estuviera ausente. Este matiz es fundamental: mostraba c\u00f3mo los criollos a\u00fan no daban el paso hacia la independencia absoluta, pero s\u00ed comenzaban a cuestionar abiertamente la autoridad virreinal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La conspiraci\u00f3n tambi\u00e9n fue delatada, aunque nunca se supo con certeza qui\u00e9n traicion\u00f3 a los conspiradores. El virrey Iturrigaray \u2014que simpatizaba con la idea de formar una Junta\u2014 fue depuesto por los peninsulares m\u00e1s radicales, y los conjurados fueron arrestados. Sin embargo, el juicio fue leve, e incluso varios de ellos reaparecer\u00edan meses despu\u00e9s como miembros activos del movimiento insurgente. La lecci\u00f3n era clara: la represi\u00f3n no apagaba la llama, la avivaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quer\u00e9taro: la conjura que no pudo esperar. La conspiraci\u00f3n de Quer\u00e9taro fue la m\u00e1s extensa, la mejor organizada y, parad\u00f3jicamente, la m\u00e1s traicionada. En ella conflu\u00edan distintos sectores sociales y geogr\u00e1ficos del Baj\u00edo: el corregidor Miguel Dom\u00ednguez y su esposa Josefa Ortiz; el capit\u00e1n Ignacio Allende, el teniente Juan Aldama y el cura Miguel Hidalgo y Costilla. A trav\u00e9s de una red de mensajeros, artesanos, intelectuales, curas rurales y militares inconformes, tejieron un plan para levantarse en diciembre de 1810. El objetivo inicial \u2014como en Valladolid\u2014 era formar una Junta en nombre de Fernando VII. Pero el discurso se radicaliz\u00f3 r\u00e1pidamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hidalgo, influido por textos ilustrados y por su propia interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica de la justicia social, hablaba ya de abolir el tributo, liberar a los ind\u00edgenas y romper definitivamente con el yugo peninsular. Allende, de formaci\u00f3n m\u00e1s militar, era m\u00e1s cauto, pero comprend\u00eda que el conflicto ya no pod\u00eda resolverse con moderaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La delaci\u00f3n vino de dentro. Mariano Galv\u00e1n, un miembro del c\u00edrculo queretano, inform\u00f3 a las autoridades. El virrey Venegas presion\u00f3 al corregidor Dom\u00ednguez, quien en un intento desesperado por salvarse encerr\u00f3 a su esposa. Pero Josefa Ortiz, firme en sus convicciones, logr\u00f3 enviar un mensaje al capit\u00e1n Ignacio P\u00e9rez, quien cabalg\u00f3 hasta Dolores para avisar a los insurgentes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue entonces cuando Hidalgo decidi\u00f3 adelantarse. No hab\u00eda margen para la prudencia. La madrugada del 16 de septiembre, hizo repicar las campanas y convoc\u00f3 al pueblo. Lo que ser\u00eda un alzamiento planeado se convirti\u00f3 en una rebeli\u00f3n improvisada, pero irrefrenable. La conspiraci\u00f3n hab\u00eda terminado. La insurrecci\u00f3n hab\u00eda comenzado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Delaciones: la traici\u00f3n como constante del poder colonial. Un elemento com\u00fan en estas conjuras es la delaci\u00f3n. No hubo conspiraci\u00f3n que no fuera traicionada desde adentro. Esto responde a un sistema pol\u00edtico basado en la vigilancia, el miedo y la recompensa. La administraci\u00f3n virreinal hab\u00eda aprendido de siglos de represi\u00f3n inquisitorial: mejor que la tortura era la sospecha constante. Cualquier empleado pod\u00eda ser esp\u00eda; cualquier familiar, un informante; cualquier sacerdote, un o\u00eddo atento del poder.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La delaci\u00f3n no era s\u00f3lo un acto de traici\u00f3n individual, sino un mecanismo institucional. Estaba alentada por recompensas, ascensos o simplemente por el deseo de sobrevivir. Muchos de los conspiradores no fueron descubiertos por la eficacia del aparato virreinal, sino por la fragilidad de sus v\u00ednculos internos. El miedo, el oportunismo o la codicia rompieron las lealtades revolucionarias antes de que pudieran cristalizarse en acci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero incluso en la traici\u00f3n, la semilla insurgente sigui\u00f3 germinando. Cada delaci\u00f3n revelaba que hab\u00eda algo que delatar: ideas peligrosas, redes subversivas, voluntades en rebeld\u00eda. El poder colonial estaba horadado desde dentro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Independencia de M\u00e9xico no fue un rel\u00e1mpago repentino, sino un incendio largamente alimentado por la frustraci\u00f3n, la exclusi\u00f3n y la imaginaci\u00f3n pol\u00edtica. Las conspiraciones de 1799, 1809 y 1810 no fueron fracasos: fueron los ensayos generales de un drama que se estren\u00f3 con el Grito de Dolores, pero cuyo guion ven\u00eda escribi\u00e9ndose en los m\u00e1rgenes del virreinato desde hac\u00eda mucho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es injusto reducir la lucha a unos cuantos h\u00e9roes, a una madrugada y a una campana. La independencia fue el producto de una serie de tentativas, de redes invisibles, de derrotas parciales que construyeron una victoria colectiva. Fue una lucha que empez\u00f3 en la palabra susurrada, en el manuscrito escondido, en la sospecha de que otro mundo era posible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y tambi\u00e9n fue una lucha marcada por la traici\u00f3n. No debemos idealizar el proceso. Cada avance insurgente se enfrent\u00f3 a delatores, informantes, infiltrados. Pero quiz\u00e1 por eso mismo fue tan poderoso: porque sobrevivi\u00f3 a las delaciones, porque persisti\u00f3 en la derrota, porque se reinvent\u00f3 en cada conjura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La historia oficial nos ense\u00f1\u00f3 a ver la independencia como una epopeya limpia y lineal. Pero fue, en realidad, una guerra sucia y contradictoria, con protagonistas que dudaban, que se traicionaban, que se equivocaban. Y, sin embargo, lo lograron.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy, a m\u00e1s de dos siglos de aquel levantamiento, conviene volver la mirada no s\u00f3lo al campo de batalla, sino a los corredores del secreto. A las salas de lectura, a las casas donde se escond\u00edan los papeles, a las mujeres que pasaban mensajes, a los curas que predicaban rebeld\u00eda, a los soldados que pensaban con la cabeza y no s\u00f3lo con la espada. Porque fue ah\u00ed, en la sombra, donde comenz\u00f3 todo. Eso pienso yo, usted qu\u00e9 opina. La pol\u00edtica es de bronce.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Consulta esta Opini\u00f3n en video a trav\u00e9s de YouTube:<\/strong><br><a href=\"https:\/\/youtu.be\/M2zgoHylt9A?si=iLwRNckF8Weuj5hV\">https:\/\/youtu.be\/M2zgoHylt9A?si=iLwRNckF8Weuj5hV<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La independencia de M\u00e9xico no comenz\u00f3 con un grito, sino con un susurro. 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