{"id":42471,"date":"2025-05-07T11:30:51","date_gmt":"2025-05-07T17:30:51","guid":{"rendered":"https:\/\/la-guardia.com.mx\/?p=42471"},"modified":"2025-05-07T11:30:57","modified_gmt":"2025-05-07T17:30:57","slug":"amor-en-movimiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/la-guardia.com.mx\/?p=42471","title":{"rendered":"Amor en movimiento"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image alignleft size-full is-resized is-style-rounded\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"368\" height=\"413\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/la-guardia.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/rucop.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-34933\" style=\"width:107px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/la-guardia.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/rucop.jpg 368w, https:\/\/la-guardia.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/rucop-267x300.jpg 267w, https:\/\/la-guardia.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/rucop-134x150.jpg 134w\" sizes=\"auto, (max-width: 368px) 100vw, 368px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Por: <\/strong>Rosy Urbina <strong><a href=\"https:\/\/twitter.com\/Bonifaz49\" data-type=\"link\" data-id=\"https:\/\/twitter.com\/Bonifaz49\"><strong>@RosyUrbinaTap<\/strong><\/a><\/strong><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante uno de mis recorridos por el municipio de Suchiate, conoc\u00ed a Alba Luz, una joven de 22 a\u00f1os originaria de Honduras y madre de dos ni\u00f1as. Me platic\u00f3 que cruz\u00f3 la frontera sur de nuestro pa\u00eds con el anhelo de llegar a Estados Unidos para reencontrarse con su esposo y, por fin, tener a su familia completa. En su mirada hab\u00eda cansancio, pero tambi\u00e9n una fuerza imparable. La misma que mueve a tantas madres que, como ella, han dejado atr\u00e1s su tierra, su casa y sus comunidades para buscar un futuro digno para sus hijos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya sea por migraci\u00f3n, desplazamiento forzado o la b\u00fasqueda de mejores condiciones de vida, las madres en contexto de movilidad no solo cargan con mochilas y maletas, sino con la responsabilidad de dar mejores condiciones a los suyos. Ellas migran con la memoria, con los hijos de la mano y con el anhelo de construir un hogar, aunque el suelo que pisan sea ajeno y cambie constantemente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las madres en situaci\u00f3n de movilidad enfrentan dificultades que muchas veces permanecen invisibles. La incertidumbre de no saber d\u00f3nde dormir, la angustia de garantizar un plato de comida o el acceso a atenci\u00f3n m\u00e9dica para sus hijos, se suman al esfuerzo diario de mantenerse fuertes emocionalmente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso, incluso en medio de la precariedad, las madres son faro, ra\u00edz y refugio. Son las primeras en despertar, preparando el d\u00eda con lo poco que se tiene; y las \u00faltimas en ir a dormir, velando por el descanso de otros antes que el propio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero, pese a lo corto que pueda llegar a ser el descanso, tienen perfectamente claro que so\u00f1ar no es una motivaci\u00f3n. Su mayor anhelo no es la riqueza ni la fama, sino algo tan esencial como poderoso: alcanzar estabilidad y bienestar para los suyos, tener un lugar seguro donde vivir, ver a sus hijos estudiar, pertenecer a una comunidad sin ser juzgada ni perseguida. Su sue\u00f1o es simple y monumental: tener un hogar donde, por fin, el amor pueda quedarse a vivir. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este D\u00eda de las Madres, refrendo mi compromiso y empat\u00eda con esas mujeres que, pese a todos los obst\u00e1culos, nos ense\u00f1an que el amor verdadero no se detiene ni se cansa, aunque est\u00e9 siempre en movimiento. Por y para ellas se trabaja en las Casas del Pueblo del Distrito XII.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante uno de mis recorridos por el municipio de Suchiate, conoc\u00ed a Alba Luz, una joven de 22 a\u00f1os originaria de Honduras y madre de dos ni\u00f1as. 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